FR EN ES PT
Desde los tiempos más remotos, los dioses siempre han influenciado el Mundo de los Doce. Pero seamos realistas, desde la paliza que les dio Ogrest, el fervor de sus discípulos se desvaneció tantito. Frente a esta situación, algunos de ellos no dudaron en optar por lo imposible: ¡aliarse!

 


De codicioso a ladrón, el recorrido es corto. Y como era de esperarse, los dioses Sram y Anutrof no tardaron en unirse para aprovechar  de la gran debilidad de sus adeptos.

Porque claro, si algo tienen en común los adoradores de los dos vecinos celestes, es el apetito insaciable por el  oro. Y como dice el dicho, el kamá hace bailar al wuawua, y por lo tanto, al discípulo.
El plan que elaboraron fue muy simple. Hasta corre el rumor que un yopuka lo entendió: Anutrof infló el corazón de sus devotos con una codiciosa tan enfermiza, que aquellos tacaños decidieron transigir con Rushu con la ayuda de los srams, los cuales robaron y asesinaron, satisfaciendo de esa manera los planes de sus nuevos socios…

Gracias a la obsesión de tantas almas por los kamás, la alianza  de Sram y Anutrof  dio sus frutos, y llenos de orgullo, los dos dioses empezaron a exhibirse juntos en la dimensiones divinas, riéndose a la cara de los demás dioses.

Pero quien en realidad se puede felicitar de esta alianza, basada en valores tan arrivistas y crueles.
Para que tengas tu propia opinión, te invitamos a darte un paseo por Sramvil, y averiguar si tu corazón es tan puro como lo crees. Quizá al encontrar los cofres que depositó Anutrof en la ciudad del crimen, descubras tu verdadera naturaleza…