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¿Quién lo habría dicho? Aunque el traje de acorazado se haya forjado en un acero robusto, no deja de ser agradable de llevar puesto y ligero como una pluma de pío. Perfecto para la gente dura de pelar que tiene la piel sensible y suave. También para los adeptos de las fiestas de «boostachos acorazados»...

El Mundo de los Doce está plagado de peligros, y ni siquiera los aventureros más curtidos están a salvo de un sufrir un rasguño. Para enfrentarse a ellos, los aventureros tienen dos soluciones: la primera consiste en meterse de cabeza en la pelea cerrando los ojos y rezando a su dios para salir con vida. Una actitud que suelen adoptar los yopukas. Y la segunda, que ha resultado ser más eficaz, consiste en prevenir en lugar de curar.

Forjado en una aleación a prueba del tiempo, la herrumbre, los colmillos de milubo, la lluvia, la nieve, el granizo, el guano de tofu y hasta las dulces palabras de tu enamorado(a) durante las disputas amorosas, el traje de acorazado te permitirá hacer frente a cualquier amenaza, firme y contra todo... 

¡LO QUIERO!