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Speack esperaba escuchar los primeros gritos desde el piso de arriba antes de liberarse de su prisión protectora. El sonido de la carnicería cercana lo hizo estremecer. Mientras se dirigía hacia la escalera, se dio cuenta de un pálido reflejo en una de las jaulas… La historia continua en esta segunda parte del background Cocodrails Delnilo

Anteriormente en la Leyenda del cocodrails: Speck tiró de la cuerda, las jaulas se abrieron.  Los cocodrails dieron un sonoro respingo y despues, primero con lentitud y luego a toda velocidad, empezaron a salir de las jaulas y a explorar la bodega. Dos especímenes comenzaban a interesarse por Speck cuando un ruido sordo procedente de la cubierta llamó su atención. Todos los cocodrails se dirigieron entonces hacia las escaleras. El plan estaba en marcha, el destino del Arena Delnilo estaba sellado.

Episodio IV – Un tesoro inesperado 

Speck esperó a oír los primeros gritos en la cubierta antes de salir de la celda que lo protegía. El sonido de la masacre tan próximo le provocaba escalofríos. Cuando se estaba dirigiendo a las escaleras, observó un pálido reflejo que venía de una de las jaulas que minutos antes ocupaba alguno de los cocodrails. Su instinto le decía que se trataba de algo importante, de algo valioso. Su espíritu de aventurero se impuso por unos instantes. Se dirigió hacia la jaula. Allí, en mitad de la paja, de las escamas mudadas y de cadáveres putrefactos —restos de las comidas del antiguo ocupante de la celda—, se encontraban dos huevos bien grandes de un blanco nuclear, iluminados por la luz de la luna que entraba por un ojo de buey cercano. Uno de los cocodrails capturados debía de ser una hembra, fecundada para más señas. ¡Quizás, al final, no debía darlo todo por perdido!

¡Tenía que llevárselos para el zoo! Con la mente puesta en lo que le esperaba tras la escalera, olvidó actuar con prudencia. Mientras extendía el brazo para tomar el primer huevo, el segundo se movió. Speck quedó paralizado al instante. ¿Se abriría? ¿Sería testigo de aquel acontecimiento tan raro como maravilloso? El nacimiento de un cocodrail salvaje era algo a lo que nadie había asistido desde hace siglos, ¡o incluso jamás!

En unos segundos, el joven reptil consiguió romper el cascarón. Durante ese tiempo, Speck se había acercado más y tenía agarrado el otro huevo con el brazo izquierdo. La joven criatura, que medía ya casi la mitad que un hombre adulto, observaba al explorador con curiosidad, abriendo y cerrando la mandíbula, haciendo movimientos cortos y bruscos con la cabeza y emitiendo tímidas estridencias. Speck tenía prácticamente la sensación de que el pequeño cocodrail trataba de hablarle o, al menos, de comunicarse.

Hipnotizado por los movimientos bruscos de aquella criaturilla cuyos ojos rojos y dorados eran redondos como perlas, a Speck le entraron ganas de extender la mano hacia esta. Y eso es lo que hizo después de dejar el cuchillo en el suelo...

Episodio V – Dolores

Todo lo que recuerda hoy de aquel momento, es la incredulidad, el flash de dolor que lo cegó durante un segundo, seguido de la vuelta a la realidad y el sonido sordo que hizo su brazo al caer al suelo, seccionado limpiamente a la altura del codo. Lo que Speck no sabía por aquel entonces, aunque desde entonces es público y notorio, es que lo primero que un cocodrail salvaje ve al nacer no es —como les pasa a la mayoría de las criaturas del Mundo de los Doce— a su madre, sino a su primera presa.

Mientras el joven cocodrail se iba ocupando del brazo convertido en primera papilla, Speck salió tambaleándose de la jaula como buenamente pudo, aún en estado de shock. Subió las escaleras, en un estado de trance, y se abrió camino entre la multitud de marineros que luchaba contra los fieros y veloces cocodrails salvajes. Prácticamente fue por instinto como consiguió reunirse con los dos mercenarios que lo estaban esperando en un bote de salvamento listo para partir.

Lo acogieron lo mejor que pudieron, improvisaron un torniquete y luego bajaron el esquife para ponerlo a flote y remaron con todas sus fuerzas para alejarse al máximo del barco. Speck se mantuvo enroscado varias horas, calentando el segundo huevo contra su abdomen. El barco, por su parte, parecía alejarse en dirección de los nubarrones que iban pareciéndose cada vez más a una tormenta.

Lo que estaba sucediendo en el Arena Delnilo era una verdadera catástrofe. Los marineros, hasta aquellos que no estaban drogados ni borrachos, eran incapaces de medirse contra unas criaturas tan fieras y violentas como los cocodrails salvajes. Los hombres iban cayendo uno a uno por las dentelladas, arañazos y colazos que recibían. Cada uno iba espabilándose de la modorra de la droga y del alcohol movido por el miedo y la adrenalina. Los más valientes luchaban, algunos se lanzaban al mar, otros intentaban a duras penas sacar los botes de salvamento que quedaban. El mismo capitán Crook se subió a un esquife, dejando su embarcación y a sus hombres a merced de los monstruos con escamas sin decir esta boca es mía.

Epílogo

Mientras las barcas se reagrupaban y se recuperaba a los hombres, el barco se iba a la deriva, atraído por la tormenta que se originaba, y los pocos supervivientes que seguían a bordo agonizaban en sus últimos estertores, hechos trizas por los cocodrails salvajes. El barco estaba perdido. Seguramente acabaría en el fondo del mar, partido por la tormenta.

Crook maldecía el día en que aceptó el contrato con Speck.

Hoy nadie sabe qué fue de la embarcación y de su monstruoso cargamento.

Algunos suponen que el barco se hundió en la tormenta. Otros se imaginan que los cocodrails siguen surcando errantes los océanos, esperando que algún barco pase cerca de ellos para abordarlo y devorar a su tripulación. Los más alocados, por su parte, tiemblan con solo pensar que la nave ensangrentada haya podido encontrarse con el capitán Le Chuko y que este haya convertido a los cocodrails salvajes en nuevos miembros de su tripulación, volviéndose aún más mortal.

El misterio continúa, y ni Speck ni el capitán Crook son quienes más curiosidad tienen por el destino del Arena Delnilo.

*****

Según las últimas noticias que se tienen del Arena Delnilo, este estaría surcando errante los océanos cual barco fantasma, con toda una tripulación de fieros cocodrails... Al término de esta historia, algunos siguen buscando la relación entre la isla de Moon y la próxima actualización. Otros ya se van haciendo una idea… 

FIN

Si este nuevo formato te ha gustado, no dudes en escribir un comentario al respecto, ¡así estaremos encantados de repetir este tipo de ideas!