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[NAR] Lophapharo, la segunda muñeca de Sadida

Por -Sedy- - MEMBER (+) - 08 de Junio de 2020 07:50:30
Muy buenas a todas y a todos. El otro día me andaba paseando por los campos de Amakna cuando ví a un sadida pelear contra una temible muugresa, y viendo a sus muñecas luchar, me acordé de una historia que me solía contar mi abuelo para que no me adentrara solo en el bosque de Emelka.
La historia trataba sobre una de las muñecas del dios Sadida, sí, esas mismas que realizaron la tal encomiable función de ayudar a  engendrar los Seis Dofus Primordiales.
La historia decía así:

Casi 8.000 años después de crear el Mundo de los Diez, los dioses decidieron idear una forma de traer la paz a ese nuevo mundo que había nacido. Para ello, alguien tendría que seducir a los diez dragones primordiales, para que engendrasen Dofus y así traer armonía. Sadida fue el encargado de esa tarea tan importante, así que con su propio cuerpo empezó a crear diez muñecas que intentarían seducir a tales legendarias criaturas.

Después de crear a Maminala, encargada de enamorar a Terrakurial, se tomó un merecido descanso en su jardín divino. Mientras regaba sus plantas, se puso a pensar en el resto de dragones que le quedaban, y un escalofrío le recorrió su encorvada espalda cuando pensó en El-que-no-debe-ser-nombrado. ¿Cómo iba a crear a una muñeca capaz de seducir a un dragón tan malvado, que decidió ignorar las órdenes de Osamodas?
Preocupado, decidió quitarse ese peso de encima lo antes posible y empezó su confección. Tras pasarse mucho tiempo pensando en qué personalidad dotarle, se acordó de una partida de cartas que hizo contra Zurcarák, y cómo por culpa de intentar apresurar las cosas perdió. Por esa misma razón decidió jugar a lo seguro, y creó a Lophapharo, una muñeca muda, únicamente capaz de comunicarse a través de sus expresiones faciales. Además, siempre parecía dubitativa, como si estuviera preparando un plan malvado, cosa que tal vez apreciaría una criatura tan terrorífica, o al menos eso pensó Sadida. 

Así pues, con Lophapharo en brazos, se asomó por el portal hacia el Mundo de los Diez que había en su jardín y se puso a buscar a El-que-no-debe-ser-nombrado. Acabó avistándolo durmiendo en una cueva donde en un futuro se fundaría la ciudad de Brakmar. Entonces, sin prácticamente ninguna fe en su creación, lanzó a su muñeca por el portal.

Lophapharo conocía su propósito, así que nada más aterrizar fue directo hacia su objetivo. Mientras avanzaba por las Landas de Sidimote, únicamente tenía en mente seducir a El-innombrable, mientras se acercaba a la cueva donde descansaba su objetivo, únicamente tenía en mente seducir a El-innombrable, mientras entraba a ese agujero sin luz, únicamente tenía en mente una cosa, hasta que escuchó un rugido.
No era el rugido de un dragón colérico por haber sido despertado de su siesta, y definitivamente tampoco era el ronquido de un dragón durmiendo y soñando con riquezas. Era un rugido suave, pero amenazante. Fue ahí donde Lophapharo simplemente dejó de pensar.

Ante ella se erguía una figura alada. Únicamente podía distinguirla entre la oscuridad de la cueva porque su cuerpo era como una galaxia y las estrellas definían su contorno. Cada vez que exhalaba, de su nariz surgían nebulosas que no tardaban en disiparse. Era hermoso, pero al mismo tiempo la cosa más terrorífica que podía imaginar.

“Así que Sadida cree que puede seducirme con un juguete tan insignificante como tú…” - Dijo una voz grave con un eco que únicamente la hacía más amenazante. - “Lo único que voy a hacer contigo es divertirme, y cuando acabe contigo vas a estar tan vacía como una muñeca normal y corriente”

Nadie sabe lo que El-que-no-debe-ser-nombrado le hizo a Lophapharo, pero cuando acabó con ella, la muñeca de Sadida corrió lo más lejos que pudo de esa cueva hasta llegar a un bosque al norte de Amakna, refugiándose en lo más profundo. Por eso mismo existe la leyenda de un ser que enloquece a todo aquel que lo mire. Ése ser es Lophapharo, que replica lo que Aquel-que-no-debe-ser-nombrado le hizo a ella. 
De hecho, alguna gente piensa que Sadida confirió a sus fieles a la muñeca loca en honor a ella, que aunque no cumplió con su deber, pagó un precio demasiado alto.”

Espero que os haya gustado la historia y que os haya asustado tanto como me lo hizo a mi de pequeño y también espero poder publicar más historias que he ido escuchando en mis viajes por el Mundo de los Doce ^^
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¡Buen relato! Lo disfruté bastante, está bien estructurado y te atrapa de inmediato haha. 
Espero leer de más de tus historias si es que escribes más. 

Un saludo.

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Disculpa la tardanza en responder D:
¡Te agradezco mucho el comentario! Sinceramente, después de leer la historia tiempo después he visto unas cuantas reiteraciones mal colocadas pero bueno, para ser mi primera narración estoy bastante orgulloso. Además, desde que leí sobre las demás muñecas de Sadída en la Gamakna hace unos años, tenía la espina clavada de crear una historia sobre la que tuvo la tarea de engendrar el dofus de El-innombrable.

Espero que pronto pueda escribir otra historia que llevo pensando desde hace un tiempo ^^

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