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Rastreadores de Ankama

[NAR] La hija de los dioses

Por Snifferu - MEMBER (+) - 06 de Agosto de 2019 15:48:07
La hija de los dioses
La risa cascada de la Vieja Anutrof resonó por toda la caverna púrpura, acompañada de susurros inquietos. La comitiva alada, seguida por un gran carro de roble cargado hasta más no poder, llevaba sobre sus lomos al Dios Osamodas.

Un individuo de gran presencia avanzó dos pasos. Su cabello ondulado se meneaba como si fuera impulsado sin descanso por brisa divina. Dejó que la expectación ganara escena, hasta que al fin se dirigió a los demás dioses. Estas palabras que leerás… están gravadas en la memoria de las rocas bendecidas, en el centro del monte Zinit.

“Tras varios siglos, los dioses han tenido confortamientos que han confluido en la vida de todos nuestros hijos. Aun cuando nuestra ira ha dejado mella en Elbor, esos vástagos que lo reinan siguen rindiéndonos respeto.

Os agradezco a todos y cada uno de mis compañeros de cantina, por colaborar en la difícil y a veces cruda misión de ayudar sin interferir al mundo dónde los selatrops se establecieron, junto a nuestra herencia.
Primero y ante todo, gracias a ti, Diosa Aniripsa, por ofrecer tu sabiduría y virtud a esos terrestres con alas de murciélago. Sin ellos muchas clases lamentarían su existencia entre terribles sufrimientos causados con anterioridad por el salvaje rey Rushu. Sin contar con tu amor y fácil trato, que ha hecho de ti una gran confidente y amiga, incluso con nuestros compañeros más frios. – El Feca dirige una mirada cómplice a los problemáticos dioses Uginak y Sram. –
Anciana Anutrof; sin ti y sin tus intervenciones entre nosotros cuando éramos jóvenes, esto habría sido peor que un corral de tofus rabiosos.- risas cómplices colman la gruta- Has estado custodiándonos y educándonos desde que éramos pequeñas larvas divinas. Nos has alimentado con revitalizantes sopas ManCo durante toda la vida… En fin. Has sido como una madre avara para todos nosotros. No sólo nos hemos quedado con la idea del valor abstracto pero ambicioso de las Kamas, si no también a ser serios y constantes en nuestro trabajo. Cada uno con sus metas, pero… sin olvidar nunca ése oro interior que reluce, el más valioso de todos, formado por todos los valores que nos han llevado a ser dioses justos y reverentes. Como tú.”

Una sombra se sitúa al lado de la figura imponente del Feca que dirige una mirada compasiva y amable hacia la Anciana Diosa.

“Agradezco la afabilidad de nuestro sabio dios Feca, pero remarco que no nos hemos encontrado los 18 dioses sólo para charlar y rememorar nuestra infancia. – Espeta fríamente Sram, cortando con un ronco gruñido el discurso.- Estamos aquí por petición de nuestra preciada y sanguinaria diosa Sacrógrito.”

Algunos le dirigen muecas de desagrado. La introducción del dios Feca había sido interrumpida por un grosero saco de huesos.
Los presentes miran inquisitivamente a la sinuosa figura marcada con hilos de sangre. Ésta camina con pasos ligeros y peligrosos hasta la sombra que ha hablado, murmura algo que nunca oiremos y mira intensamente cada par de ojos interrogantes. Ideas escalofriantes cruzan la mente de la diva. Su sangre circula veloz y nerviosa por todo el cuerpo. Fieramente, empieza su discurso:

“¡Buenas peleas os esperen!
Os he convocado por una prometedora y riesgosa oportunidad. La de liberar a una criatura nacida de mis entrañas al mundo que custodiamos. Claramente, si alguno de vosotros se atreve a maldecir a esta pequeña e inocente promesa que llevo dentro, se estará condenando a una muerte prematura. Una muerte de la cual me encargaré de sus reencarnaciones, ¡Que no serán más que gugusanos veverdes del riachuelo de las nabinas, en una isla perdida de Elbor!- Un gruñido amenazador nace de las fauces de Uginak, sorprendiendo a los demás. La diosa prosigue. – Digáis lo que digáis, la decisión está tomada. Sólo espero que cuando dé a luz acuda más de uno a bendecir ese futuro héroe. Pandala, mi diosa más respetada y antigua colega de juegos se ha ofrecido en amamantarlo. ¿Alguien más quiere tener el honor de criarlo y enseñarle los secretos de la vida?”

Murmullos dudosos y escandalizados recorren el aire. De pronto, el poderoso dios Zúrkarak de pelaje gris se alza de un salto y aterriza con elegancia felina frente Sacrógrita.

“¡Mis respetos, señoría!La hija de la difunta Diosa Zúrkarak, mi sobrina, parió hace pocas semanas. Tal vez se pueda alternar la lactancia de tu bebé. Así sería bendecida con suerte divina hasta el resto de sus días. A ella no creo que le importe, está muy emocionada con sus cachorros y tiene los pechos a rebosar de una mezcla lechosa de azar del bueno.”

Una sonrisa complacida cruza el rostro de la futura madre. Con una pequeña reverencia, agradece al musculoso gato su colaboración y seguidamente mira a los demás. Con pasos vacilantes y doloridos, la Anciana diosa Anutrof se acerca aclarándose la garganta.

“Sé lo que estáis pensando, dioses míos. Habéis crecido con la visión de los descendientes divinos volando por el krosmoz, sin intervenir en vuestras vidas ni en las de los habitantes de Elbor. Creo que ya ha llegado el momento de explicaros de dónde vengo, dónde estuve. – El silencio atento se expande.- Cuando era una muchacha poco menor que vosotros, debía tener… 140 años, ¡Una inexperta de la vida! Mi padre, el longevo Dios Anutrof que nunca llegasteis a conocer nos envió a mi primo y a mí a Astrub.”

Exclamaciones de asombro y risas nerviosas interrumpen la narración. Osamodas se alza impetuosamente sobre su dragón mientras habla, haciendo vibrar las paredes con su voz barítono.

“¡Eso es impensable! ¿Nos estás diciendo que el Abuelo Dítocas es un Anutrof divino que está ayudando e interfiriendo en la vida de los ciudadanos de nuestro mundo? En ese caso, yo mismo me encargaré de sacarlo de allí. Vienes, Dios Yop?”

Gélidas miradas de Uginak hacen callar a la multitud que avanza hasta el cuello de la montura de Osamodas, respaldando sus palabras. Con un fiero rugido, encabeza su turno de palabra.

“Yo soy el padre de la criatura que lleva consigo la diosa Sacrógrito. Y he decidido que el abuelo al que queréis sacar del mundo sea la persona que supervise discretamente el crecimiento de mi vástago. - Las pupilas del majestuoso perro se dilatan hasta ocupar toda la extensión de la esclerótica- No quiero oír ni una palabra en su contra. Ni de Ditocas, ni de mi protegido. ¿Acaso ahora alguien tiene algo que alegar?”

Nadie dice palabra. Respiraciones entrecortadas llenas de impresión suavizan la tensión de Uginak, que sigue hablando.

“Anciana, ahora entiendo por qué tu primo no se preocupó como los demás habitantes de Astrub cuando desapareciste del mundo. Él supo que venias a cuidarnos… Hiciste de abuelita Ditocas Durante mucho tiempo, acogiendo a los recién encarnados de Incaram, ¿verdad? Y luego partiste simulando tu muerte. Tú que lo conoces, ¿crees que tu primo ha sido una buena elección como supervisor camuflado de mi futura cría?”

La Diosa Anutrof asiente satisfecha. Sus mofletes se llenan de arrugas antes de oírse su risa melodiosa como los chorros de plata traspasando un portal.

“¿Cómo sabes tú esto? ¡Si cuando llegué a la morada de los dioses no eras más que un cachorro que aullaba! Acaso has estado investigando en el diario de runas escrito por el anterior dios selatrop?- El tono de voz intentaba sonar a reprimenda, pero la diversión superaba sus intenciones. De repente, se le habían esfumado 3 siglos de encima.

Asintiendo, Uginak ríe con ella dejando entrever aullidos encantados. Al poco rato casi todos los estupefactos dioses ríen, destensando por completo el ambiente. Tras intercambiar impresiones y rememorar décadas anteriores la tranquilidad expectante llena la sala de nuevo. Ésta vez el dios Yopuka se alza carraspeando. Su gigantesca figura oculta la luz que se cuela por la chimenea de la caverna.

“¡Buenas días, Buenos díos! He llegado a una conclusión, compañeros. Ya habéis oído la explicación de nuestra venerable Anciana: No es la primera vez que un ser divino se acopla sin problemas a la vida cuotidiana de todos nuestros vástagos. Así pues, considero la insercióndel hijo de Sacrógrita y Uginak como una prueba y posibilidad. Posibilidad para ver qué bendiciones y a cuál más creativa se le puede atribuir al héroe o héroa que nacerá. Y Prueba para lucirnos y ver cuál de esas habilidades divinas que le implantemos reluce más y le es más útil.”

Tapándose la boca, Tymadora y Ani* intentan reprimir la risa ante las curiosas faltas de conjugación de género. Otros se lo miran divertidos, considerando sus palabras. La comitiva sigue intercambiando conclusiones e ideas.
No está de más decir… que el joven dios selatrop está muy pero que muy interesado en esa nueva vida que estaba a punto de saludar el krosmoz.Mientras tanto, Osamodas y Steamer descargan el contenido del inmenso carro esparciéndolo por todo el corazón del Zinit.

Algún día… Todo ese material llegaría en manos de héroes fuertes y sensatos.
 
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