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[Roleplay/Ficción] Cartas de un Zurcarák

Por Tynox-LG - MEMBER (+) - 12 de Abril de 2019 03:14:46
[Out role play]

¡Meow! (hola en gato)

Yo soy Katze (se pronuncia kats) y soy jugador de Wakfu desde ya cuatro o cinco años pero en servidores franceses, pero cuando vivía en España pos, jugaba en servidores castellanos. Mi lengua materna es el francés, pero como viví casí siete años en España y que he vuelto a mi país solamente el año pasado, pues se hablar castellano y valenciano, pero, como lo dije, esas lenguas no son maternas para mi, y como no me esforcé mucho durant siete años pues mi castellano no está del todo perfecto, me faltarán seguramente dos o tres acentos, habrán algunas faltas de ortografía pero, yo pienso que al final todo eso no cuenta para mucho porque, pour lo menos, me estoy esforzando y me doy la pena de traducir al castellano mi pequeña historia al castellano justamente para practicar, mejorame y sobre todo, no olvidarme como se decían unas cuantas cosas. Por todo eso, les pido, pero como soys hispanohablantes no me asusto porque soys mejores que la gente de mi país, que sean indulgentes, y que traten de darme consejos constructivos sobre la lengua sobre todo, ya que también la historia me interesa saber lo que pensáis jej.

Yo me he presentado, pero, ahora voy a presentar mi historia, su origen y la forma en la cual os la voy a dar.

Cartas de un Zurcarák, de su título original Les Lettres Chafouines (traducido sería un poco como decir "Las cartas engañadoras") es una historia escrita en (de momento) dos libros en los cuales hay 11 cartas por libro. Esa cartas no son cartas tal cual, sino que más bien son como... yo diría asajos. Lo que es cierto, es que en esas cartas, mi personaje en roleplay que es un Zurcarák llamado Haankor (ankor), habla de su personalidad y nos dice de dónde viene esa característica suya, como lo vive ahora y como supone que evolucionará. En esas cartas, Haankor nos da muchos ejemplos utilizando su background o cosas que han pasado en su role directamente en el juego.

Aquí les dejo una imagen de Haankor más o menos como me lo imagino que encontré en internet, esa imagen me sirvió a añadir los tatuajes de mi personaje, que, antes de verla, no tenía :
Pues, creo que ya lo he dicho todo.

¡Nos vemos mañana o en unos días cuando yo tenga traducido el primer capítulo!

Katze~

[ORP]
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En la casa de Haankor, sobre el estante se encuentra un libro marrón con símbolo seis ases de picas blancos, las hojas originales del libro fueron desgarradas y en el interior de este se encuentran unas decenas de páginas escritas a mano y simplemente abandonadas entre las dos portadas de cuero de libro.  La primera página se llama “Celos”, escrito de una letra poco currada junto con unas cuantas faltas de ortografía.

Es mucho más que un precepto, mil veces más que una idea, y tampoco es el capricho de un hombre roído por el dolor, el juego es como comida, pero… particular, lo probamos una primera vez si tener mucha hambre, y si nos gusta, comemos de eso cuando se nos suena la barriga, y con el tiempo pasando, la experiencia y el apetito por la sensación, acabamos comiendo esta carne aun sin tener ganas de comer, dejamos cualquier actividad para un poco de placer, para un poco de juego.



Cuando yo era niño, Mama le decía siempre a Hangun que “hay que tener placer por jugar, y los Zurcaráks más famosos saben que todo eso solamente es un juego”. Yo odiaba a mi hermanito, Hangun, este gatito siempre estaba rodeado por mis padres, pero sobre todo por Mama que decía a todos sus colegas cosas como: “Hangun sabe manipular más de cuarenta cartas de una vez”, “a Hangun siempre le sale seis con los dados, y siempre tiene once o siete en el craps”, dejándonos a mi hermana, Shaah, y yo detrás. Yo era el más mayor, pero Hangun tenía más espacio que yo en el corazón de mis padres, no porque yo era más pequeño, más bien porque él era mejor que yo en todo lo que intenté profundizar un poco mis talentos.

Yo no era un buen Zurcarák, supongo que nunca lo seré si por Zurcarák entiende que yo me alardo del placer del juego, de las cartas, de los dados, de pelotas de lana, todas esas cosas de gatete, un mono haría lo mismo. No me gusta el tacto de las cartas, no me gustan los colores de los dados, siempre voy a encontrar algún motivo para no querer jugar con usted, y eso hasta el punto que cuando yo era pequeño pedí como regalo de Nawidad una espada de Ouginak, en esa época aun no entendía que eran considerados enemigos cuando en realidad opino que son hermanos, pero me decían que yo debía odiar a los “barbaros”. Por mucho que logro recordarme, siempre quise ser Ouginak, la gente no os molesta, puede irse corriendo en las planas desérticas sin nunca parar, con su manada, no le tiene miedo al cansancio, al sol, al hierro, a los huesos y un Ouginak siempre está bien rodeado.



Cuando me dijeron que mi hermanito y el tío Khajz se iban a Brakmar para profundizar los artes Zurcaráks, tuve todavía más celos, así que, para tener oportunidad de irme de aquella isla de desiertos no muy lejos de Saharach donde vivíamos yo y mi familia, me esforcé para aprender a jugar, de tal manera que, yo y el ajedrez nos conocimos de buena manera. Jugaba hasta sangrar de los dedos, y aun después seguía jugando, en primer lugar, les hacía jugar a mis compañeros de clase, luego jugué con adultos para profundizar mi arte y, cuando hube la oportunidad como me salía aquel juego que tanto amaba, Mama que siempre me decía indirectamente que me amaría cuando yo sepa manipular algún juego Zurcarák, pero, a penas me vio entrar en la cocina donde estaba con mi tabla de ajedrez que me cogió por los hombros, me izó dar media vuelta hacia la salida, me empujo lindamente diciéndome que ajedrez no eran cosas de Zurcarák. Luego, fui a ver mi hermana para contarle, ella, sin escuchar, me dijo que no tenía tiempo para mí y que se iba con Padre aprender a coser, me dijo que hablaríamos cuando volvería, y se fue.



En mi familia, somos modistas, zapateros, sastres desde el nacimiento del patronímico Kshatra, somos desde los orígenes de mi familia artesanos del cuero, de la tela y todos somos Zurcaráks sin pelos. En mi “país” los que no tienen pelos son llamados Ganjas, que significa literalmente “sin pelo” en un viejo dialecto de mi tierra. Padre era feliz de ver que Shaah, mi hermanita quería aprender a coser, pasaban su tiempo juntos y se ocupaban del negocio de la familia, una pequeña tienda en el centro de la única ciudad de la isla, mientras que yo odio coser, y tampoco me gustan las agujas de hierro, no me gusta estar sentado en una silla todo el día, dándome dolores de espalda, no hacer nada más que coser, sin parar, sin pensar, observar el trabajo hecho. Cada vez que me tocaba coser me imaginaba a los Ouginaks corriendo en las planadas, toda una manada en búsqueda de un hueso encontrado en el cadáver de un animal muerto, me los imaginaba, si, en les tenía envidia, a ellos, a mi hermanito, mi hermanita, sentía subir en mi alma la rabia que hoy en día, más de 30 años después, sigo sintiendo en mi.
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La segunda hoja lleva el título “Egoísmo”, la letra es un poco más bonita lo que muestra que unas semanas han pasado entre la escritura de la primera carta y esta, muestra que el estilo gráfico ya está puesto.

En mi país, en aquella isla de desiertos, llega a pasar a veces que, durante el verano, incluso a finales de primavera, que en mi isla falte agua para la población, de tal manera que, cada año mueren centenas de personas por deshidratación. Yo aún era un niño, pero logré entender fácilmente la importancia del agua, el agua es oro, y tiene una plaza muy importante en nosotros, sobre todo los Ganjas, que no tenemos pelos, o solamente un poquito, pero que no llega a ser lo suficiente para protegernos del sol.

Me acuerdo de un día, yo tenía creo que ocho años o no mucho más, y fue aquel día que realmente me di cuenta de lo que le contaba anteriormente. Vino un hombre a golpear la puerta desesperadamente con su puño cerrado, hacía fácilmente más de cincuenta grados ahí fuera de casa y eran, pienso, que las dos de la tarde cuando me acerqué de la puerta para escuchar al hombre llorando, así que iba a abrirle cuando mi padre surgió de no sé dónde, gritándome de no tocar la puerta. El desconocido nos había entendido et nos suplicó de darle solamente un poco de agua, que se volvería a casa después, que era para sus niños y su mujer. Le dije a Padre que le podríamos dar un poquito, que seguramente él lo necesité más que nosotros que teníamos mucha agua en una reserva bajo la casa, como un pequeño acuífero. Lo único que recibí por mi parte fue un golpe de mano abierta en la cara, un golpe que me marcó profundamente, Padre me estaba gritando e insultándome de imbécil, que no me daba cuenta de las tonterías que yo decía, y, no voy a escribir las humillaciones verbales que no son de las mejores.

Este ejemplo me permite también, de cotejar hoy en día el hecho de que a veces, nosotros Zurcaráks somos más crueles entre propios Zurcaráks que lo somos con los Ouginaks.



Cuando llegué en Astrub, tenía entonces ya cuarenta y siete años y ya no tenía consciencia de ser egoísta, aquel rasgo de mí mismo generado por mis celos incomparables con otros. Ya había entendido y visto tantas cosas horrorosas que yo ya no sentía los límites de lo razonable, estaba dispuesto en hacer cualquier cosa para mí mismo, todo lo que yo podía hacer que me hiciera vivir un tanto mejor, lo hacía, y lo que yo veía como buena cosa para otros, si yo no ganaba algo, pues no lo hacía, simplemente.

Me acuerdo, durante la primera partida de Dejar o Doble, que era la forma de jugar que teníamos con Neju, me acuerdo de haber escuchado rumores sobre algún asesinato que se estaba preparando, la futura víctima iba a ser la hija de Okami, una Ouginak que se ocupaba de un bar donde antes se reunían las Hermanas de Dathura, y, en esta época estaba en guerrilla con un antiguo amigo suyo, Clyde creo que se llamaba, no estoy para nada seguro, no importa, lo que sí importa es que él y yo no éramos tan diferentes, cada uno luchaba para sobrevivir y como yo necesitaba desesperadamente Alfiles para mi juego contra Cretrize-Neju, pero sobre todo para vengarme de ese hijo de mala manada, aquel Zurcarák llamado Vare-Zate, él que me había traicionado dándole informaciones a mi enemigo, y últimamente, para tener algún ejemplo de violencia contra el rey blanco (Neju), entonces, lo que hice, me fui a ver el famoso Clyde y le hablé del futuro atentado de la hija de su antigua amiga que se estaba organizando y, le dije que yo era uno de los miembros de esto y que mi jefe era Zate, quería convencerle de ayudarme, y me improvisé como asesino profesional, repitiéndole tontamente el vocabulario que había aprendido en la escuela sofista de Brakmar, añadí que matar no era un problema, pero que, matar una niña para que su madre pagué, no, eso era demasiado. Le expliqué que yo no podía hacer nada y que tampoco podía matar yo mismo a mi “jefe”, y que, de todos modos, un Ouginak que mata a un Zurcarák es mucho más tolerado que un Zurcarák que mata a otro (y eso, lo sé de experiencia). Además, añadí un relato que trata de una cuadrilla, que Clyde iba a ser considera un héroe y que Okami iba perdonarle sus fechorías por haber salvado su hija. Es un plan que necesitó una semana de reflexión intensa, un plan genial que hoy no llego a transcribir con exactitud y con todos los detalles, pero, creme cuando le digo que todo eso lo hice para que él aceptara, y que, al final, Clyde también me traicione.

No le cuento todo eso en vano, el egoísmo que embrujaba es solamente una parte de la explicación que me hago a mí mismo para ver dónde voy y lo que puedo o tengo que hacer ya que no juego. Este amor por mi ser es simplemente la fruta que recupero al pie del árbol de los celos, eso hizo que yo este frente a mí mismo y a nadie más, y, al ver mi retrato, me di cuenta de mis capacidades, y me vi tanto que pensé durante un poco más de treinta años que era mi arma. Me consideraba, y me considero peculiarmente inteligente, lógico e estratégico y yo no veía como esta persona manipuladora y mentirosa, y todavía no lo creo del todo, no sé si pensar que, todas mis fechorías eran cosas del todo malas. Me explico, contra un wabbit se utiliza un cuchillo, contra un oso, a veces une lanza no basta, pero, contra una persona, ¿qué arma se usa? Por mi parte escogí las palabras, que suelen cortar más que los cuchillos o las lanzas. Pero, ¿no había otra manera de defenderme?

La gente, muchas veces, me dice que basta con amar para ser amado, otros dicen que luchando de sale de cualquier situación con peligro, pero, vamos a reírnos un poquito, ¿realmente tenía, yo, oportunidades de eso? Míreme bien usted, soy un hombre muy feo y pequeñito, no soy amable y mi poca cortesía es un cuchillo más del cual puedo hacer uso, soy un manipulador doblado de un misógino, de todas formas, las pocas personas de la cual busqué el amor no me lo devolvieron, pero eso ya lo veréis pronto. En suma, yo no tenía capacidades por ser amado, y menos aún para luchar, ahora menos todavía porqué mi enemigo, Cretrize-Neju me cortó el brazo diestro. Entonces, amigo, amiga, ¿podía hacer otra cosa que eso? ¿no piensa usted que mis mentiras no eran nada más que otro cuchillo para cortar al wabbit? Viese por favor, ahora, que el juego no siempre trata de hacer reír, en mi caso, era sobre todo para sobrevivir, porque siempre tengo problemas, y no puedo escaparme ahora, porque si empiezo a correr, nunca voy a pararme, hasta que yo me muera por el cansancio.
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