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RP*. La Seloguerra

Por Zalt - MEMBER (+) - 02 de Abril de 2018 22:00:52

 Capitulo 1:Corre por tu vida.
En teoría tenía que ser una operación fácil para Bufus y sus compañeros, entrar en la cueva, cogerlo e irse... Pero no... Nunca es fácil... La cueva fue más profunda de lo que esperaba por no hablar de que se encontraron con algún otro peligro de la fauna local y para cuando lo encontraron y salieron de la cueva... ellos les estaban esperando y les tendieron una emboscada. Por suerte, Tipin y Sasi reaccionaron rápido con bombas y pantalla de humo. Nunca esta de más tener un tymador y una scram en tu grupo. Consiguieron salir corriendo pero sus perseguidores enseguida se pusieron en marcha y al poco rato de correr pudieron introducirse en el bosque. Dentro del panorama que tenían, más o menos aun estaban siguiendo el plan.
 -¡Ahhhhhh! ¡Mierda!- Tipin se paró en seco y todo el grupo se detuvo delante suyo.-¡¿Qué haces?! ¡Nos están persiguiendo!- dijo Pulala, la zobal del grupo.
Tipin se agarró el hombro con gesto dolorido
 .-Creo que me han dado. Lo he notado chocarme con una rama.
-¡Bufus! ¡Se están acercando!- avisó Pulala alarmada
 -Sasi, hazte invisible, llévate a Tipin y escondeos- dijo Bufus.
 -De acuerdo- apoyó su mano en el otro hombro de el tymador- Yo tendré más posibilidades de escapar. ¿Llevo yo el paquete?
 -No ¡Iros!
En unos segundos una pantalla de humo envolvió al tymador y a la scram y desaparecieron. Los otros tres miembros del grupo volvieron a correr- Pulala tenía razón, se estaba acercando.
Bufus saco un pequeño cristal de su bolsillo y lo presionó con la mano. Una pequeña silueta de un mujer se apareció en su mano pero Bufus no tenia tiempo de mirarla, solo necesitaba transmitir el mensaje para que todo el mundo se preparara.
 - Tipin y Sasi retirados. Los demás seguimos, enemigos tres.
 -Recibido, movilizaré sus grupos de apoyo. Cuando lleguéis a la arboleda, tomad caminos separados- dicho esto la silueta desapreció y Bufus se guardó el cristal.
 -Adolan, ¿cuánto falta?-
 -¿Te crees que por ser un sadida conozco todo los bosques?!-Bufus no dijo nada pero pensaba que sí.-Creo que unos me... ¡Ahí!- Adolan señaló a un precipicio al que se estaban acercando y justo en frente del precipicio, la arboleda
 .-¡Preparaos!- ordenó Bufus.
Pulala sacó sus látigos y Adolan encantó la liana que tenía enrollada en la muñeca. Bufus, por su parte, solo aceleró el ritmo, sintiendo ya un dolor punzante en los músculos de sus piernas. Pulala y Adolan engancharon sus látigos a unas ramas y saltaron balanceándose de rama en rama, uno yendo por la izquierda y la otra por la derecha. Bufus al llegar al final del acantilado, sacó los tatuajes de su brazo y también se enganchó en una rama. Mientras se balanceaba, echó la mirada hacia atrás y vio como aparecían los portales de los selatrop. Volvió la vista al frente y siguió yendo de rama en rama. Desplazarse de esta manera era más agotador pero se iba mas rápido y eso era precisamente lo que necesitaban. Poco a poco oía a los portales abrirse mas cerca de él. Tenía que darse prisa. Aguantó un poco más hasta que se dejó caer en el suelo, agotado por el esfuerzo. El selatrop aterrizó a unos metros de él.
 -Es inútil. Si vuelves a intentar escapar te alcanzaré enseguida. Ríndete.-El selatrop tenía un gorro gris y un traje azul. Aparentaba tener unos 20 años. Y no tenía cara de muchos amigos.
Bufus se incorporó hasta ponerse de rodillas y levantó las manos poco a poco, hasta ponérselas detrás de la nuca. El selatrop con una mano preparada para dispararle un rayo por si acaso, se acercó hasta él. Cuando se acercó lo suficiente, una flecha pasó enfrente de los ojos del selatrop. El susto lo desconcentró y Bufus aprovechó para abalanzarse sobre él. Forcejearon un poco en el suelo hasta que Bufus consiguió ponerse encima de él cogiéndole de las muñecas.
 -No sois tan poderoso sin las manos libres, ¿eh?
 -¡Suéltame desgraciado!- ordenó el selatrop.Como repuesta Bufus empezó a darle cabezazos. La cosa iba bien hasta que Bufus sintió como la rodilla de su enemigo golpeaba su estómago. Cuando Bufus cedió en su agarre, el seltrop le dio una patada y se lo quito de encima
“Mierda, es fuerte. No me queda otra” Bufus dio una rápida mirada a la bolsa que tenia colgando de su hombro y otra al selatrop que ya estaba levantando su mano para atacar. Cuando el rayo de wakfu estaba apunto de darle al sacrogrita, este se quedó parado esperando su inminente final pero un escudo de energía detuvo el impacto.
Bufus actuó enseguida. Cerró uno de sus puños hasta que se estacó las uñas, puso la otra mano en el contenido de la bolsa y dejo que su poder le imbuyera. Cuando el escudo desapreció, Bufus corrió más rápido que nunca. Debido a su nueva velocidad su atacante no reaccionó lo suficientemente rápido y Bufus le dio un puñetazo en el cuello con todas sus fuerzas. El selatrop cayó muerto al suelo en el acto.
Bufus apoyó su mano sobre su rodilla para recuperar el aliento pero, para su sorpresa, se encontró mejor a los pocos segundos. Hasta las heridas de sus manos se empezaron a curar.
 -¿Cabo Bufus?
De entre los árboles salieron un ocra y un feca.
 -Cabo Bufus, ¿se encuentra bien?- dijo el feca
.-Sí..- se limitó a decir Bufus. El poder que estaba recibiendo era increíble.
-Cabo...¿está usando el dofus?-dijo el ocra.-Cabo suéltelo.
Con ese poder se sentía capaz de hacer lo que sea... Hasta vencer a un dragón... Nadie le vencería.
 -¡Cabo Bufus!- dijo el ocra, más fuerte.
 -Eh, ¿qué?- dijo Bufus, como salido de un trance.
-Cabo... Suelte el dofus- dijo el ocra con las manos en su arco.
Bufus miré el dofus que tenía en el interior de su bolsa y separó la mano de él. De repente, sintió como todo ese canal de poder se cerraba. Bufus sintió un escalofrío y cerró la bolsas mirándola con miedo.
 -Reporte de los demás- se limitó a decir.
 -Nos acaban de informar de que han habido heridos, pero los enemigos han sido abatidos- dijo el ocra mientras bajaba su arco.
 -Entonces misión cumplida, soldados- dijo Bufus levantando el pulgar.

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Tal vez vengo tarde, pero este "Rol" parece interesante, aunque no entendí del todo cierta cosa, Pero bueno, Creo que voy a entrar a esto.

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Capitulo 2: De vuelta a al campamento


Bufus y sus dos nuevos acompañantes llegaron hasta el punto de encuentro.
Al llegar, vieron a los demás llegando. Cuando Bufus vio a Pulala, se dirigió a hablar con ella, y cuando llegó a estar donde estaba ella vio que a su lado estaba Adolan con una anaripsa curándole el brazo.
-¿Qué ha ocurrido?- Fue lo primero que preguntó Bufus
-El osamodas de mi grupo tardó un poco en saltar del árbol y no esquivé lo suficientemente rápido el rayo.-dijo Adolan con una mueca de dolor.
-Suficiente. No puedo hacer más hasta que no lleguemos al campamento- dijo la anaripsa retirando las manos del brazo Adolan.
-Muchas gracias.- Dijo este.
-¿Y tú como estás Pulala?- preguntó Bufus a su otra compañera.
-Yo bien. Mi parte actuó enseguida. El selatrop cayó antes de que se diera cuenta.
-Me alegra oír eso. ¿Habéis visto a Tipi y Sasi?
-Hemos oído que la herida de Tipi era más fea de lo que parecía, así que se los llevaron al campamento en el primer carro.- Dijo Pulala rascándose por detrás de la máscara.
-Bueno, al menos están a sal...
-¡Cabo Bufus!- Se escuchó una voz desde el fondo.
Bufus reconoció la voz como la de la mujer con la que se comunicó antes por los cristales. Se dio la vuelta y vio como una feca con gafas y pelo azul se acercaba a él.
-Cabo Bufus, ¿tiene el dofus?
-Sí, la misión fue un éxito, señora Marfila.
-¿Señora?
-Señorita Marfila.
-Y también he oído que ha usado el dofus. ¿Sabe lo peligroso que es eso?
“¿Y si sabias que lo use por qué preguntas si lo tenía?” Pero en vez de eso Bufus contestó:
-Hice lo que me pareció oportuno para librarme del enemigo.
-Bueno, da igual. Ahora lo importante es que lo tenemos.- Marfila extendió la mano- Ahora entréguemelo.
-Lo siento, pero aunque haya coordinado esta operación usted no es mi superiora. Se lo entregaré al capitán Creed cuando lleguemos campamento.
Marfila se fue con cara de pocos amigos. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, Pulala y Adolan empezaron a reír.
-¿Qué os hace gracia?- Preguntó Bufus
-Ohhh... Nada Cabo Bufus, señor.- Dijo la zobal poniéndose recta haciendo el saludo militar mientras trataba de aguantarse la risa.
    Bufus ya les estaba mirando levantado las cejas.
    -Lo siento es que me hace gracia cuando te pones en plan soldado curtido cuando antes de esto estábamos de posada en posada cazando bandidos y buscando tesoros.
    -Es verdad. Y encima desde que te nombraron cabo eres más... “recto” por así decirlo- continuó el Sadida.
    -Sigo siendo igual.
    -No.- Dijeron al unísono.
    -Pues, como vuestro recto superior os ordeno que ayudéis a recoger.
    -Pero yo estoy herido.
    -¿Estás desafiando a tu superior soldado? Un mes de calabozo.- dijo el cabo soltando una risa final.
    Cuando todo el mundo recogió se fueron rápido al campamento.


    Cuando los vigilantes del campamento les vieron acercarse, avisaron a todo el mundo, por lo que cuando Bufus y compañía estaban entrado, todo el mundo estaba para recibirles. Entre ellos destacaba un yopuka tan grande y ancho como un armario,  con una barba pelirroja y una brillante calva. Era el capitán Creed, el hombre al cargo del campamento.
    -Dra. Marfila, ¿han tenido éxito?- dijo el capitán acercándose.
    -Sí, capitán Creed. La misión ha sido un éxito.- Dijo la coordinadora de la misión.
     Todo el mundo se alegró y el capitán dio un suspiro de alivio.
    -Bien. ¡Todo el mundo, escuchadme!- Dijo el capitán levantando la voz y dando palmadas al aire.- ¡Quiero que todo quede guardado y preparado para recoger! Mañana por la tarde tendremos que movernos para que nos recojan en barco, ¡así que andando! Doctora acompáñeme a mi tienda y hágame un informe.
     -De acuerdo, capitán pero tendrá que venir también... el cabo Bufus, ya que la parte de atraer a los selatrop fue llevada a cabo por él y sus compañeros.
    El capitán giró la cabeza hacia Bufus.
    -Bufus, venga usted también conmigo.
    -Sí señor.- Dijo este.
    Bufus se despidió de sus compañeros y les dejó guardando las cosas mientras él seguía al capitán Creed sorteando las tiendas.
    El campamento consistía en un montón de tiendas puestas en formación dándole las espalad a una colina, y al fondo de todo el campamento, estaba la tienda del capitán Creed, más grande que las demás, exceptuando a la que utilizaban de almacén y a la que utilizaban de enfermería.
    En el interior de la tienda del capitán había una mesa con un montón de papeles y al fondo una cama donde descansaba un hacha.
    -Bueno, díganme.- Dijo el capitán cruzando los brazos.
    -Bueno, cuando llegamos a nuestro destino organizamos los grupos. El grupo del cabo Bufus funcionó de anzuelo. Cuando atrajeron a los selatrops hacia nuestra trampa nos deshicimos de ellos. Aunque parece que dos hombres fueron heridos.- Dijo la Dra. Marfila.
    -De acuerdo. Cabo, quiero escuchar su parte.
    Bufus contó cómo fue su parte de la misión.
    -Muy bien, quiero el nombre de los soldados que fallaron en su parte... Y también entréguenme el dofus.
    -Aquí tiene, capitán.- Dijo Bufus entregándole la bolsa.
    Creed miró su contenido y asintió con la mirada.
    -Bien, ya se pueden retirar...
    -Capitán Creed, como miembro de la división científica del ejercito, me gustaría que me lo diera.- Protestó la Dra. Marfila.
    -Jajaja. Lo siento pero esto lo voy a custodiar yo hasta llegar a base. Entonces usted y los suyos serán libres de hacer lo que quieran con él.
    -Pero... Pero...Yo hice el plan.
    -Señorita, le agradezca su ayuda en esa estrategia. Pero todo este campamento se montó con el objetivo de conseguir este dofus y quien está a cargo aquí soy yo. No me pienso arriesgar a que en un ataque sorpresa este dofus esté guardado por alguien que su única experiencia en combate haya sido diseccionar un jalató!
    Marfila apretó la boca con fuerza, aguantados las ganas de gritarle al capitán. Bufus, por su parte, se estaba divirtiendo por dentro. Marfila dio media vuelta y se fue sin despedirse.
    -Puede retirase cabo. Y… cabo, buen trabajo.- Esas palabras pillaron desprevenido a Bufus.
    - Gracias señor, buenas noches.- Dijo Bufus y se fue.
    Cuando Bufus llego a su tienda vio que tenía una carta encima de la cama.
    -Debieron repartir el correo cuando estaba fuera.- Dijo para sí mismo.
    Cogió la carta y al ver el remitente se sorprendió. Era una carta de su hermano mayor. Con el que no se hablaba desde hacía ya casi 6 años. Bufus abrió la carta y empezó a leerla.

    Sé que hace muchos años que no nos hablamos, y sé que esta vez tienes una buena excusa para no hacerlo... Pero en estos años han pasado muchas cosas. Si has recibido alguna de mis cartas, te habrás enterado que ahora soy padre, y esto ha cambiado un poco mi forma de pensar. Quiero enterrar el hacha de guerra contigo. Seguimos viviendo en la granja, y de aquí unos días será el aniversario de la muerte de papá. Ya que no pudiste estar en su funeral, intenta venir esta vez si puedes.

    Grabu Petro.

    Bufus se sentó en la cama y se pasó la mano por el pelo soltando un suspiro. Su padre murió un poco después de que él se alistara al ejército. Cuando le llegó la carta de que se estaba muriendo, Bufus solo les mandó una carta diciendo que no podía ir excusándose con que lo necesitaban en el frente... Ni siquiera le preguntó a sus superiores si podía pedir unos días. Simplemente no se atrevía a ver a su padre y a su hermano. Después de eso, su hermano le envió una carta explicándole que se había casado y que su mujer estaba encinta. ¿Cómo se llamaba su mujer? ¿Marron? ¿Maron? Ya ni se acordaba, fue hace tanto tiempo… De lo que sí se acordaba fue de las últimas líneas donde su hermano le expresaba muy claramente su descontento. Y ahora le mandaba eso...
    Cuando Bufus empezó a notar que le caía una lagrima por la mejilla dejo la carta a un lado y se acostó en la cama a dormir.

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