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Boss Smasher: la guarida de Remington

Por [Ankama]WAKFU - ADMIN - 15 de Noviembre de 2019 15:00:00
AnkaTracker Noticias

En las profundidades de las minas de Sufokia se escondían las mayores eminencias de los tymadores. ¡El más conocido de todos no era una excepción! De modo que era lógico que los detectives Lim y Somierseco acabaran pasándose por ahí, llamando a todas las puertas para intentar atrapar a Remington Smis…

La casa estaba sumergida en la oscuridad. Al fondo del vestíbulo, la puerta de entrada palpitaba bajo los impulsos de los golpes violentos que se daban en el exterior.

Lim, no tenemos derecho a…

¡Craaac! La puerta cedió. Dos siluetas se asomaban por la ventanilla: un anutrof con la piel oscura que llevaba un impermeable beige y una antorcha en la mano, y cuyo rostro bajo el sombrero marrón desprendía preocupación. Su bigote estaba cortado a la perfección. Lo acompañaba un joven uginak de pelo corto hirsuto, con la cara descompuesta, una herida en el arco superciliar derecho, el brazo en cabestrillo y la mirada llena de rabia.

—Ahora que está abierta, no solo tenemos derecho, sino también el deber…

El viejo investigador asintió c on la cabeza ante la impertinencia del gozque, que movía su antorcha en el interior, como si estuviese apuntando a alguien.

—Disculpa mi carácter de wauwau, Somierseco, pero… estoy harto de llamar a las puertas con educación para que me peguen una paliza cuatro tymadores, ¡solo porque se creen que todos venimos a encofrarlos!

  • —¿Y si no es su casa? —preguntó con pertinencia el inspector experimentado, mientras lo seguía.
  • —Entonces pasará lo mismo que con las otras seis habitaciones que hemos visitado durante esta mañana: delito de fuga del inquilino, seguido de un registro del lugar.
  • —¿Es lo que piensas contar en tu informe?
  • —¡Así es, jefe!
  • —Pfff…
  • —¡Como quieras!

Mientras el detective Lim no prestaba más de un segundo de atención a cada objeto, como un moloso a la caza de una pista, el investigador examinaba hasta el más mínimo detalle.

—Mira, Somierseco, aquí hay polvo. ¿Podrías pasarle el dedo por encima y lamerlo para decirme de qué tienda de comestibles proviene?

  • —Muy gracioso, Lim. Es mejor que no le acerques la antorcha si no quieres que acabemos chamuscados. Dicho esto, es verdad que al menos así desaparecería tu corte de pelo…

Somierseco se entretuvo en una biblioteca, abriendo cada cuaderno que encontraba. Lim abrió un cajón y una gran sonrisa se dibujó en el rostro herido del uginak, que jadeó con la lengua fuera.

—Estamos en su casa, Somierseco. ¡Estamos en su casa!

El viejo investigador se había puesto las gafas para leer uno de los cuadernos antes de acercarse a él despreocupadamente. Orgulloso, como si acabase de encontrar un hueso, Lim lanzó una mirada hacia el objeto que se encontraba en el cajón antes de girarse hacia su colega: se trataba de una pistola de bolsillo fab'huritu. En el centro del minirevólver, una pupila se agitaba dentro de un gran ojo:

—A ver, chicos... ¡Chicos! Os lo prometo, ¡no he visto nada! No sé nada, ¡estaba aquí!

  • —Esto no prueba nada, —dijo Somierseco antes de volver a la biblioteca.
  • —¿Cómo que esto no prueba nada? ¡Remington colecciona fab'huritus, en concreto, armas! —ladró Lim.
  • —¿Y ves una colección ahí? Porque yo solo veo un pobre calibre…
  • —¡Tiene razón! —se apresuró a decir la pistola. —Eh... no seas aguafiestas, tío.
  • ¡Estoy seguro de que Remi vive aquí!
  • —Nunca he dicho lo contrario.
  • Solo digo que esta arma no lo prueba. En cambio (agitó el cuaderno que tenía en la mano), ¡esto sí prueba que ha estado presente en este local!

El uginak volvió a cerrar el cajón, acallando el parloteo del fab'huritu, y se unió de nuevo a su colega. Se hizo con el cuaderno y empezó a hojearlo. Conforme iba avanzando, su rostro pasó de la incomprensión a la burla, para terminar en la incomodidad.

—Al parecer, nuestro rey de los ladrones es también poeta —reveló Somierseco.

*****

Había centenares de cuadernos meticulosamente ordenados, fechados, escritos, firmados, que guardaban los pensamientos, las pasiones y las pruebas artísticas del tymador incomprendido.

Aquí, hacía referencia a su devoción por la última bomba fab'huritu que había robado:

«Pexbomba, pexbomba, eres mi pexbomba!

Lo haces saltar todo por los aires y que mis enemigos sucumban.

¡Pexbomba, pexbomba, eres mi pexbomba!

Y es que cariño, ante ti todo retumba.»

En el siguiente fragmento, describía lo que había sentido cuando lo metieron entre rejas en una celda de Brakmar, separándolo así de su hermano. Desde que nacieron, siempre habían estado juntos...

«Ay Grany, si te pudiera contar

¡Todo el mal que tuve que aguantar!

Ay Grany, me gustaría poder

En tu pelo tupido, yacer…»

Lim se echó a reír.

—Hay que reconocérselo… ja, ja… ¡algo de talento tiene!

  • —Toma, lee este, tampoco está nada mal —le aconsejó el viejo mientras le daba otro cuaderno abierto.

«Una psicópata todavía soltera

De rostro pálido, su melena zarabutera

Y me encanta.

Desenvaina con rapidez y golpea a sus adversarios.

Cuando la veo, os lo juro, me mata

Es así.

Tan rebelde, al salir

Tan rebelde, que no me puedo resistir: ¡bum! Me habéis visto morir…

No hay ojos como los suyos, que solo saben matar

Las heridas de tus flechas, no se curarán jamás...»

El detective Somierseco le dio un toque en el hombro a su joven compañero:

—¡A falta de atraparlo hoy, buenas son estas risas que nos ha regalado el puñetero!

*****

Al mismo tiempo, a kilokámetros de ahí, Remington Smis cabalgaba a rienda suelta a lomos de su fiel dragopavo, con su hermano felino, Grany, agarrado a su hombro. El tymador tuvo un escalofrío.

—¿Qué te pasa, hermanito? —maulló Grany.

  • —No sé. Tengo... como sudores fríos. Una sensación desagradable me recorre la nuca y la espalda.
  • —Te pasa siempre que Maminino da con uno de tus cuadernos…
  • —Imposible, los saqué de casa y los guardé en… ¡POR SRAM! ¡Media vuelta, canabicho! ¡¡¡Volvemos a las minas de Sufokia!!!

Te esperamos en la mazmorra Tymabar de las Minas de Sufokia hasta finales de mes para enfrentarte al Boss Smasher de noviembre: ¡Remington Smis!

Premios en juego: ¡un título especial y una ficha de recompensas!

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¿No ven señores de Ankama qué han hecho con lo que fue un evento tan esperado? Por favor, rectifiquen. Ya sus jugadores ni comentan... Quizás sea por algo...

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