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[NAR] Humo y Cenizas
posté 06 de Mayo de 2012 23:12:20 | #41
Capitulo más sensiblero pero igual de interesante, pon rápido la continuación, a ver que pueden averiguar del hijo del meteorólogo, o llegarán tarde... y lo encontrarán muerto...


Heraldo HispáÑico Inscrito desde el: 21/12/2011
posté 08 de Mayo de 2012 13:04:49 | #42
Lo cierto es que sí me cuesta demasiado actualizar, no siempre tengo ganas de escribir y no suelo escribir si no me salen las cosas fluidas. Creo que estoy bajando un poco el nivel, de hecho. A ver si retomo las fuerzas

9. Toma de contacto

El eco rítmico de las pisadas contrastaba enormemente con el silencio de los callejones. Sin duda Brakmar tenía tanta vida nocturna como cualquier otra ciudad, o más: tabernas, posadas, locales de ocio de diversos tipos... pero se concentraba mayoritariamente en la zona del puerto, donde los marineros, mercaderes, peones de los almacenes, pescadores y otros tantos trabajadores desahogaban tensiones tras duras jornadas o incluso semanas de trabajo; y la zona más céntrica, junto al mercado de la ciudad, que a veces tenía actividad incluso de noche.

Una vez abandonaron el ajetreo de los muelles, corriendo tanto como sus piernas les permitían, el silencio sepulcral les envolvió. En comparación con dichas zonas de ocio, el resto de Brakmar era un cementerio. Y no era una comparación figurada. El silencio, lo lúgubre de la estética urbana, las ocasionales trifulcas entre bandas callejeras y ahora el asesino en serie hacían que sólo la ausencia de lápidas diferenciase a Brakmar de un cementerio de verdad.

Zhao y Ashan recorrían las calles siguiendo la ruta más recta. Sin dudar, sin equivocarse. Zhao era mayor, y más experimentado, pero Ashan llevaba ya más de cinco años patrullando esas calles. Conocía los rincones de Brakmar mejor que los de su propia máscara. En unos cuantos minutos alcanzaron el cuartel de la guardia y se encaminaron sin titubear a la enfermería.

El doctor, el anciano y malhumorado aniripsa, dormía allí. Él alegaba que su contrato con la guardia lo obligaba, que algún día se lo haría pagar. Odiaba trabajar de noche, Ashan no dudaba de ello, y lo evitaba siempre que podía. Pero lo cierto es que el doctor no tenía muchos otros sitios donde ir. Zhao golpeó la puerta con los nudillos. No hubo respuesta. Continuaron llamando hasta que un sonido emergió de entre las visagras.

- ¡¡Largáos a hacer un salto mortal con tirabuzón a los ríos de lava, GRACIAS!! - se oyó una voz desde el otro lado.

- Doctor, es importante, salga de inmediato.- la voz de Zhao era suave, pero firme y audible.

- ¡Y una mierda, no estoy de guardia! ¡Largo u os haré lavaros la cara con ácido y un estropajo!

- ¡¡Doctor, abra de una vez!! - gritaron ambos guardias al unísono. Se hizo el silencio. Tras unos segundos, varios cerrojos parecieron librar una guerra tras la puerta y ésta se abrió lentamente.

El legañoso y visiblemente enfurecido aniripsa, con los puños apretados y la mirada endurecida, les aguardaba en el umbral.

- Necesitamos al chico, el sadida. Marlo Pistilo. Tenemos que interrogarlo de inmediato.- le comunicó Zhao.

- ¿Para eso me despertáis? Ojalá Rushu os suministre el papel higiénico durante el resto de vuestras vidas... - maldijo el doctor- El chico ya no está aquí, se lo llevaron hace tres o cuatro horas.

- ¿Qué? ¿Quién? - inquirió Ashan casi sin dejar que acabase la frase.

- Su padre, el meteorólogo. Dimitió ayer por la tarde, una hora después del incidente con su hijo. Se marcha de la ciudad. Vino aquí en persona y emitió una orden para sacar al chico de la enfermería. No está completamente recuperado, pero parecía tener prisa.

- Una orden... papeleo. Por los doce, no.- murmuró Ashan.

- ¿Ahora también eres un holgazan, sram? - le espetó el aniripsa.

- No es eso, doctor. El bastardo del asesino tiene hilos en la guardia, ya se llegó a esa conclusión. Si ha ha habido un procedimiento oficial, es posible que ya se haya enterado. Tenemos que encontrar a los Pistilo, ¿dónde está su Residencia? - preguntó el pandawa.

- Al sur, relativamente cerca del centro. En la vía de la Ganzúa.- respondió el doctor mientras se giraba, de vuelta a su litera.

De vuelta en las calles, ambos guardias reanudaron la carrera. La residencia de los pistilo no estaba lejos de allí, aunque apenas se habían recuperado del esprint anterior. Llegaron a la puerta con la respiración entrecortada. La verja estaba cerrada con una cadena y un letrero de madera improvisado rezaba "en venta".

- Se han marchado ya, esta misma noche. El Maestro Meteorólogo debía estar más atemorizado de lo que parece. - opinó Zhao.

- Un hombre inteligente, sin duda.- replicó amargamente el sram, mientras comenzaba a trepar por la verja. El pandawa lo observó.

Al otro lado de la puerta, en el jardín de la mansión, Ashan se acercó a la puerta principal. Estaba todo cerrado, las ventanas y contraventanas aseguradas. Habían abandonado ya Brakmar. Se situó delante de las dos antorchas que flanqueaban la puerta y tocó una de ellas con la mano. La retiró de inmediato.

- ¡Ah! - agitó la mano en el aire.- Aún está caliente, casi quema. No hace mucho que se han marchado.- gritó Ashan a Zhao, que afirmó con la cabeza.- La puerta sur es la más cercana, puede que los cojamos a tiempo.

El sram volvió a trepar por las rejas de metal y ambos se dirigieron hacia las puertas de la ciudad con la mayor presteza posible. Ashan empezaba a notar leves pinchazos en sus piernas al correr, fruto del cansancio que empezaba a aflorar. Pasados unos minutos se encontró jadeando, pero ya en la gran avenida que hacía de entrada a la ciudad. La puerta sur se divisaba al fondo, a unos escasos 500 metros de su posición. Entornó los ojos para enfocar la vista.

Le pareció distinguir un par de siluetas en la lejanía, junto a una silueta más grande, recortadas contra la luz de las antorchas de la entrada. Parecían estar parados. A juzgar por los reflejos plateados que veía intermitentemente, los guardias de la puerta estaban allí parados también.

Trescientos metros más adelante, los guardias ya habían regresado a su puesto, y las siluetas habían retomado su movimiento. La silueta más grande parecía ahora una especie de carruaje, escoltado por tres figuras más. Eran ellos, los Pistilo, abandonando la ciudad. Zhao aceleró el paso, con la respiración entre cortada, pero lejos de los jadeos de Ashan. Sin duda se encontraba en mejor forma física que él. El sram juntó sus manos y concentró su Wakfu en sus piernas, aumentando su velocidad y resistencia en el último esprint.

Alcanzaron a la caravana unos minutos después, ya lejos de las puertas de la ciudad, en mitad de la tierra yerma que rodea Brakmar, alumbrados levemente por algunas antorchas alrededor del camino. Zhao llegó primero y dió el alto, frenando de repente, firme, recuperando el aliento pero sin mostrar agotamiento. Su potencia física era impresionante. Junto a la caravana se encontraba Jacinto Pistilo, el meteorólogo, y dos - aparentemente - escoltas mercenarios. Ashan se detuvo tras del pandawa, jadeando, agotado. Zhao levantó las manos con las palmas hacia adelante.

- Guardia de Brakmar, señor Pistilo, no venimos a combatir. Necesitamos hablar con su hijo. - puntualizó el pandawa. Jacinto Pistilo entornó los ojos.

- Para mí, bien podríais ser los asesinos. Alejáos, Brakmar es parte del pasado para mí, no me importa lo que vengáis a buscar, mataré por mi familia si es necesario. - la voz del ex meteorólogo era fria, pero había un temblor de duda en él. ¿miedo?

- Señor... - Ashan seguía recuperando el aliento.- le aseguro que es necesario. Su hijo sobrevivió al asesino, lo que pueda decirnos puede salvar muchas vidas. Su familia es lo primero, lo entiendo, pero ¿qué hay de las otras familias que siguen en Brakmar? ¿No vale la pena concedernos unos minutos, unas cuantas palabras, para darles una oportunidad a ellos también?

- No... ¿por qué iba a creerte? Tú -empezó a decir el sadida.

- Papá, él fué el Guarda que me rescató, el sram.- una figura bajó del carromato. Era Marlo.- Sí, es él, de no ser por él... yo...

- Hijo...- el sadida relajó los hombros.- Maldición, no te falta razón en lo que dices, sram, pero es más fácil hacer oídos sordos cuando no te sientes seguro. Te debo una, según parece...gracias, por lo de mi hijo.

- Es mi deber, señor, no se preocupe, sólo serán unos minutos.- respondió Ashan, casi recuperado de la interminable carrera.

Hubo un cambio en el aire, un movimiento, algo que Ashan no habría podido definir. Instinto, premonición. Se agachó y giró 180 grados desenvainando su daga. Un hilo grueso de algo viscoso pasó junto a él y se pegó al torso de Marlo Pistilo. Con un súbito tirón aquello levantó al chico en el aire y lo atrajo hacia la fuente.

El sram reaccionó rápidamente y cortó el cordón con un veloz tajo de su daga, hecha de aire. Hubo un golpe de viento y el cordón se deshizo en el aire. Zhao saltó para recoger al joven sadida antes de que cayese y retrocedió para devolverlo al carromato.

- Tenéis que salir de aquí, id a la taberna más cercana y esperad allí.- dijo Zhao a la familia.

- Ya lo habéis oído, escoltad a mi familia hasta un lugar seguro, yo me quedo con ellos.- ordenó Jacinto.

De entre las sombras del camino, una figura totalmente envuelta en ropajes negros avanzó hacia ellos mientras la carvana se alejaba a paso ligero. Vestía completamente de negro, sin excepción, cubierto de pies a cabeza, con un turbante en la cara de forma que sólo sus ojos eran visibles. Estaba ocultando su identidad a marchas forzadas.

- Eso ha sido un tatuaje, no nos tomes por idiotas.- declaró Ashan. Su oponente soltó una sonora y gutural carcajada y se arrancó los largos guantes de tela negra de los brazos, que cubrían desde las manos hasta los bíceps. Los lanzó al suelo, dejando entrever unos fuertes brazos cubiertos de tatuajes negros. Un sacrógrito. El asesino.

Ashan no podía verle la cara, pero en su fuero interno sabía que sonreía. En plena noche, el sram tenía ventajas. Conjuró su manto de sombras para desaparecer de la vista.

El sacrógrito no perdió el tiempo. Antes incluso de que Ashan hubiese desaparecido, otro tatuaje viscoso salió disparado en su dirección. El sram lo esquivó sin dificultad, usando las sombras para moverse a través de su objetivo. El disparo de tatuaje fallido fué encajado por Zhao, que agarró fuerte el pastoso hilo para controlar a su rival. Consciente de que el sram se había colocado a su espalda, el sacrógrito lanzó una potente patada hacia atrás, barriendo el aire. Ashan había retrocedido ya antes, fuera de su alcance. Juntó sus manos y concentró su Wakfu en las piernas una vez más, multiplicando su velocidad.

Zhao tiró fuertemente del tatuaje, pero sólo consiguió mover a su objetivo un par de centímetros. Los músculos del asesino se tensaron, afianzó sus piernas y comenzó su propio duelo de fuerza con el pandawa.

Ashan aprovechó la oportunidad, usando su velocidad aumentada, para correr alrededor del sacrógrito, atacando con las dagas de puro aire que formaba entre sus manos. Corría, cortaba y salía de la zona, y así sucesivamente. Había algo raro, sin embargo. No tuvo la sensación de estar cortando carne, aunque sin duda había impactado todos y cada uno de sus golpes en la piel de su rival. Hilos de sangre empezaban a manchar su túnica negra.

Pese a los constantes ataques del sram y a la potencia física de Zhao, el asesino seguía sin moverse. Rió fuertemente, se acuclilló y Ashan vió como su espalda se contraía de forma descomunal. Su tren superior rotó y tiró fuertemente con los brazos, levantando al pandawa del suelo casi con facilidad. Saltó en dirección a él, cargando un puño que, Ashan estaba seguro, golpearía como si fuese un crujidor anciano.

Sin embargo, el puño del sacrógrito impactó en algo antes de llegar al pecho de Zhao. Una figura idéntica a Ashan se materializó entre los dos combatientes, recibió el golpe y estalló en humo blanco. Zhao se liberó del tatuaje en plena confusión y retrocedió varios pasos, palpando su cinturón en busca de su frasco de leche de bambú.

Entonces, el cuarto combatiente, que había pasado desapercibido hasta entonces, entró en acción. Jacinto pistilo había corrido hasta posicionarse a una distancia segura a la espalda del asesino. Puso ambas manos en el suelo y un brillo verde emergió de ellas. Gritó, liberando su fuerza. Unas gruesas raices espinadas salieron del suelo y atraparon la mano derecha del sacrógrito, buena parte de su torso y la pierna izquierda. La presa no era perfecta, pero era firme y dolorosa.

Sin esfuerzo aparente, el asesino liberó su pierna tirando de ella hacia arriba. Las zarzas parecieron deshacerse ante su imponente fuerza. Estaba empezando a liberar su torso, pues su mano derecha había sido capturada con la totalidad de la fuerza del hechizo.

Pero antes de que pudiese liberarse, Zhao realizó un impresionante salto en el aire. Tenía la boca llena de leche de bambú. Contrajo el estómago y, expulsando toda la fuerza que le fué posible, lanzó una violenta llamarada de alcohol combustible sobre el atacante.

Las zarzas se deshicieron. Todo el brazo derecho y parte del torso fueron alcanzados por la furiosa lluvia flamígera, quemando ropas y carne, y el sacrógrito cayó al suelo, boca abajo. Los tres combatientes se acercaron cautelosamente. La mano izquierda del enemigo se movió hacia su cinturón, Zhao se abalanzó sobre él. Una ráfaga de sangre y tatuajes de sacrógrito envolvió al asesino y formó un cascarón a su alrededor, estallando a la vez que éste gritaba, y propulsando a los tres compañeros hacia atrás. El sacrógrito se incorporó y empezó a correr, huyendo.

Tan rápido como les fue posible, Ashan y Zhao se incorporaron y lo siguieron. Pero había un pequeño saco donde ántes estaba el asesino, en mitad del camino. Antes de que los guardas pudiesen reaccionar, el saco estalló, derribándolos de nuevo. Ashan notó el sabor de la sangre en su boca y el calor de varias quemaduras en ciertas partes de su cuerpo. Le pitaba el tímpano, apenas oía nada, su vista estaba borrosa...

... pensó que iba a morir, que el asesino se les había vuelto a escapar. Y aunque no fué capaz de oirlo, gritó tan fuerte como sus pulmones le permitieron.


posté 08 de Mayo de 2012 13:31:44 | #43
HOOOO!!! me ha gustado
supongo que ahora ya tienen más pistas para encontrarlo


posté 08 de Mayo de 2012 16:37:51 | #44
Uno de los mejores capítulos encuentro yo, además de la pista importante. Pero aun creo que cada vez actúa otro asesino depende del enemigo, el ideal del grupo de asesinos para asesinar al siguiente. Con el sadida en los dos ataques fue él. Pero en los otros ataques por ejemplo en el bar yo creo que sería más un yopuka... con sus fuertes golpes...

Bueno, espero el siguiente con ansias


posté 10 de Mayo de 2012 04:46:41 | #45
Hola Crow, casi dejo olvidado tu NAR, seria un delito grave no leerme a diario estos capítulos y lo estoy pagando ahora (intentado leerlos a todos cuando debería estar estudiando)

me había quedado atrasado, leí hasta el capitulo 4... ya tenia sospechas de quien era el asesino, luego del capitulo 7-8 quedaron mas que clara. con este capitulo 9 empiezo a dudar de quien es el asesino, pero creo que ya lo tengo (a no ser que nunca se allá mencionado)

mi amigo, nos vemos en el juego, y hazme saber cuando sacas otro capitulo.

Todavía quedan buenos escritores n.n


Heraldo HispáÑico Inscrito desde el: 21/12/2011
posté 15 de Mayo de 2012 17:50:30 | #46
¡Bokura! Al final te has pasado a leer me alegro. Hay gente con talento en esta sección, y gente joven muy prometedora. Y aún hay pocos roleros aquí, no tiremos la toalla aún...

En cuanto a lo que tú y letoro señaláis... ¡especulación! tranquilos, que ya queda poco para descubrir el pastel, aunque veo que algunos ya tenéis teorías sólidas, y supongo que no vais mal encaminados

He estado toda la semana "out" entre unas cosas y otras. Pero bueno, allá voy de nuevo.

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10. Cabos sueltos

Agujas. Miles de ellas. Clavadas en cada punto de su cuerpo. Cada ligero movimiento producía un leve pero molesto pinchazo. Tenía que ser eso, estaba cubierto de agujas. Y desde luego había un crujidor o algo similar haciendo presión sobre su cráneo, el dolor de cabeza era atroz...

Poco a poco, su mente se fue despejando. Imágenes oscuras se proyectaban en alguna parte de su cerebro, intentando recordarle qué había pasado. Hizo un esfuerzo extra y por poco le estalló la cabeza, pero consiguió hacer memoria de los sadida, de aquel sacrógrito, la pelea y aquella inoportuna bomba.

Apretó los ojos. Estaba sumido en una oscuridad anaranjada, empezando a ser consciente de sí mismo y de su entorno. Notó poco a poco cómo recuperaba el control de su cuerpo, notó el abrazo cálido de los rayos de sol en su cara...

Rayos. De sol. En su cara.

Se levantó de un salto, abriendo los ojos de par en par. La súbita luz le cegó por completo y el mareo de incorporarse de repente casi le hizo flaquear. Se apoyó en la cama y buscó a tientas muebles cercanos. Con la vista aún borrosa, empezó a distinguir algunas formas a su alrededor. Buscó desesperadamente su máscara, la encontró y la colocó en su sitio. Respiró más tranquilo. No había nada más importante para un sram.

- ¿Qué demonios estás haciendo? - preguntó una voz femenina en algún punto detrás suyo, molesta.

- ¿Quién...? - empezó a articular. Su voz sonaba pastosa y el cuerpo aún le dolía. Estaba entumecido. Se volvió a sentar en la cama e intentó ubicar el origen de la voz. Parpadeó varias veces para terminar de enfocar la vista.

Había una chica joven, casi una niña, en el umbral de la puerta. Una pequeña osamodas, sin lugar a dudas.

- Eres un animal, por poco no has ido de bruces al suelo.- señaló la chica.- Por suerte para tí, soy buena cuidando animales.

- Ya.- replicó, con cierto deje de sarcasmo.- ¿También se te da bien decirme qué hago aquí? - la niña lo fulminó con sus enormes ojos dorados.

- Si no fuese por mí, gritar y sangrar, desagradecido.- le reprochó, aunque había un aire cómico en su voz.- Estás en la posada del Descarahoja, a las afueras de Brakmar. El sadida os trajo, aunque al menos el pandawa podía andar por su propio pie.

- Ya veo... -fue encajando las piezas del rompecabezas.- Gracias. Soy Ashan, guarda de Brakmar, te agradezco lo que has hecho.

- Sí, sí... pero el alojamiento no es gratis.- sonrió y le guiñó el ojo.- Y no te conviene enfrentarte a mi mamá para negociar.

- Claro... ¡agh! - volvió a incorporarse. El dolor amainaba, pero sentía pinchazos constantes aquí y allá. Se miró el cuerpo. Tenía el traje lleno de agujeros y quemaduras fruto del explosivo, probablemente. Caminó hacia la puerta.- ¿Dónde está..?

- Veo que ya estás en pie. Excelente.- Zhao apareció de repente en la entrada de la sala.- Ven, bajemos, hay comida y tenemos que charlar.

Ashan obedeció. Bajó las escaleras mientras miraba furtivamente por las ventanas del local buscando el sol, intentando discernir la hora del día. Para su alivio, apenas había salido del todo, aún era pronto. Al llegar al comedor de la posada se sentaron en una mesa, junto con Pistilo, el ex-meteorólogo, que ya aguardaba sentado.

- Buenos días, sram. - saludó.- ¿Te encuentras mejor?

- Buenos días, señor Pistilo. Sí, supongo. En realidad no, pero al menos estoy de pie.- reconoció. El antiguo político hizo una mueca.- ¿Qué ocurrió ayer?

- Un explosivo.- explicó Zhao.- Horriblemente mal fabricado, pero potente. El fabricante debía ser un novato. Al parecer intentó copiar el diseño de una bomba tymadora, usando los planos de las bombas mineras y metiendo tres veces más pólvora de la necesaria. Con esa cantidad de explosivo, si hubiese sabido como montar un explosivo, estaríamos muertos.

- Es un alivio, entonces.- declaró el sram.- Pero no me tranquiliza el hecho de que se escapase.

- Y probablemente esté de vuelta en Brakmar. He hablado con uno de los guardas de la puerta esta madrugada. De no haber sido alcanzados por el objetivo, podríamos haber coordinado un perímetro alrededor de la ciudad para mantenerlo fuera, dadas sus heridas. Pero en las condiciones en las que estábamos... tú necesitabas atención inmediata.- el pandawa miró por la ventana, pensativo.

- Lo siento, de no haber sido por eso...

- No te preocupes.- intervino el sadida.- Te lanzaste sobre él con una rapidez asombrosa, no había forma de esperar que un sacrógrito fuese aficionado a la pirotecnia.

- De todas formas, no hay tiempo que perder. Tenemos que volver e informar a la guardia. El asesino no puede haber regenerado por completo sus heridas, pese a lo formidables que sean las capacidades de los sacrógritos. Si no actuamos de inmediato se curará por completo.- Zhao se levantó de su asiento y se colocó la capa de la guardia sobre los hombros.

- ¿Que hay de Marlo? - inquirió Ashan, mirando a Zhao y a Jacinto Pistilo sucesivamente.

- Ya he hablado con él, te contaré los detalles por el camino. Coge tus cosas, te espero fuera.- respondió el pandawa.


Con todo su equipo en su sitio, bolsos y capa y coraza de la guardia colocadas, Ashan salió de la taberna mientras se despedía de los allí presentes con un gesto apresurado. Zhao estaba fuera, apoyado sobre la barandilla de la entrada.

- Una salida un poco repentina, me temo.- comentó el sram.

- Sí, pero tenemos trabajo por delante. Vamos.- el pandawa emprendió la marcha y Ashan asintió.

Mientras recorrían el par de kilómetros que les separaban de Brakmar, Zhao le habló acerca del interrogatorio del joven sadida. Al parecer, Zhao apenas había dormido esa noche. El joven había contado todo lo sucedido en la calle durante las patrullas y cómo apenas era capaz de recordar nada debido al terror que había sentido. Sin embargo, señaló que creía recordar que el atacante tenía el pelo de color claro, rubio, castaño o similar. También subrayó el hecho de que, en cuanto la guardia estuvo cerca, no dudó en cesar la paliza para enfrentarse a ellos.

Al contrario de lo ocurrido con el resto de víctimas, la muerte de los guardas fue rápida y limpia, pero no por ello menos brutal. Era relevante el hecho de que el asesino tuviese prisa por acabar con ellos. Tal como Ashan lo veía, eso confirmaba que era como mínimo conocido por la guardia y temía que lo identificasen. Cada vez estaba más convencido de que era uno de ellos.

Sin embargo, Zhao no había podido convencer a Jacinto Pistilo de que su hijo tratase de identificar al agresor. Y era natural. El pandawa tampoco supo insistir, pues cada vez estaba menos seguro de que pudiesen protegerles. Así pues, tenían algunas pistas más, pero volvían a encontrarse en una posición comprometida.

No tardaron en alcanzar las puertas de la ciudad y recorrer la gran avenida que los llevaría a la plaza del mercado. Unos cientos de metros más allá de la plaza, a la derecha, encontrarían el cuartel. Pero algo llamó la atención de la pareja de guardas, y es que había un constante flujo de gente en la misma dirección, andando con cierta presura. Al principio sospecharon que iban en dirección al mercado, pero al llegar a la plaza y encontrarla casi vacía...

Un escalofrío recorrió la columna vertebral de Ashan. ¿Y ahora qué? Ambos se miraron y arrancaron a correr en la misma dirección que los ciudadanos, con el corazón latiendo cada vez más rápido y una creciente preocupación presionando cerca del mismo. Habia gritos y llamadas. "¡Los nobles están dando un golpe!" decían unos "¡El gobernador está hablando!" decían otros y "¡Creo que hay un evento en el castillo!" era otra de las opciones.

"El Castillo" pensó Ashan. La gran edificación erigida al norte de la ciudad era el hogar del gobernador y su familia. Hacía años la fortaleza hubo servido de base de operaciones para el ejército, guardia y gobierno, pero tras largos años de liderazgo ininterrumpido el Gobernador actual se había apropiado del edificio y lo usaba como residencia personal. "Un recuerdo más de lo honorable que es este gobierno." se dijo el sram.

Al acercarse al patio de la fortaleza, la muchedumbre se hizo visible. Ambos guardas sabían que no pasarían a través de todo el gentío, así que tomaron un callejón. Zhao, con su impresionante fuerza, impulsó a Ashan al tejado de uno de los edificios pequeños. El sram convocó un doble, que sirvió de apoyo para el salto del pandawa, mientras el verdadero Ashan asía su mano desde arriba para ayudarlo a subir. Recorrieron los tejados acecándose a la plaza.

- Pero qué... - empezó a articular el sram.

- Por el tonel sagrado de Pandawa, ¿qué está ocurriendo aquí?

La imagen que vieron no les resultó mucho más reveladora. En las puertas mismas de la fortaleza, cerradas a cal y canto, se agrupaba un contingente de nobles y algunos miembros menores del gobierno. Rodeando a dicho grupo, formando un amplio círculo armado, se encontraban varios pelotones de la guardia, como perímetro de seguridad, conteniendo a una muchedumbre de ciudadanos que parecían enfurecidos. Los nobles parecían exigir la entrada al castillo, pues golpeaban vehementemente las puertas. En mitad de la muchedumbre, alguien se subió a una caja y empezó a gritar.

- ¡Esto es lo que nuestro gobierno quiere para nosotros! - decía el pregonero.- ¡La fuerza militar de la guardia se atrinchera en el castillo del Gobernador y las casas de los nobles, mientras asesinos y terroristas se sirven de nuestra falta de protección!

La multitud rugió, apoyando al portavoz, que proseguía. Ashan reconoció de pronto al que hablaba. Se trataba de un ex-político que había ostentado al gobierno durante algunas elecciones pasadas. Años atrás había pedido protección a la guardia, afirmando que el gobernador enviaba asesinos tras él. Había desaparecido poco después, y algunas fuentes afirmaban que seguía vivo... y ocultándose.

- ¡¡Durante años hemos soportado este gobierno corrupto y manipulador, pero ya hemos aguantado demasiado!! ¡¡Adelante, hermanos y hermanas de Brakmar, hoy recuperamos nuestra ciudad!!

Otro rugido resonó como un trueno por el patio, reverberando en los muros del castillo, como el trueno que precede a una lluvia torrencial. Y después, como una sola, la multitud empezó a empujar.


posté 23 de Mayo de 2012 13:23:53 | #47
REVOLUCIÓN!!!


Rayada muuugresa * Inscrito desde el: 11/12/2011
posté 23 de Mayo de 2012 15:58:43 | #48
xD, me pasò lo mismo de Bokura, yo tambien me habia quedado al capitulo 4.
De todas formas, podria ser que el objectivo del asesino(s) es causar una revolucion?


posté 23 de Mayo de 2012 17:06:07 | #49

Cita (Leale97 @ 23 Mayo 2012 15:58) *
xD, me pasò lo mismo de Bokura, yo tambien me habia quedado al capitulo 4.
De todas formas, podria ser que el objectivo del asesino(s) es causar una revolucion?
fue mi primera conclusión... ya creía que sabia quien era el asesino, pero luego me pregunte, ¿que ganaría esa persona con una revolución? y deduje que solo es una marioneta de algún político o algo así.

o tal vez todo lo que pienso esta mal T_T

la verdad Crow, esta bien interesante. Espero el próximo capitulo.


Mensaje modificado por Bokura - 23 de Mayo de 2012 17:28:12.
Heraldo HispáÑico Inscrito desde el: 21/12/2011
posté 23 de Mayo de 2012 23:33:16 | #50
11. Democracia

En mitad de la carga ciudadana, el cielo se partió en dos, llenando el mundo de luz durante una milésima parte de segundo. Un vibrante estruendo recorrió la ciudad inmediatamente después. En algún lugar, el árbol que encajó el impacto del relámpago se dividió en una nube de astillas ardientes. Las primeras gotas de lluvia, tímidas, como si temiesen ser objeto de la furia de los ciudadanos, empezaron a desplomarse sobre Brakmar muy lentamente.

Un regimiento entero de guardas de diversas razas intentaba sin éxito contener a la multitud con unos enormes escudos de madera. Centímetro a centímetro, el círculo de contención de la guardia cedía terreno. El líder de uno de los pelotones -el de más rango- visiblemente nervioso, vociferaba órdenes a sus subordinados. Algunos feca conjuraron glifos que ralentizaban y debilitaban a los manifestantes. Los ocra desplegaban balizas en puntos estratégicos para obstaculizar el paso, los Xelor ralentizaban a los protestantes aparentemente más violentos y problemáticos.

Convocando en un instante su manto de sombras, Ashan desapareció de la vista y descendió ágilmente por la fachada del edificio. Se detuvo un momento para observar a la multitud. Había visto al agitador que había dado el discurso retroceder. Ya había cumplido su objetivo y ahora se marchaba. No pensaba permitirlo.

Pocos segundos después, la figura emergió de entre la muchedumbre, flanqueado por un par de hombres armados. Ashan convocó a un doble y se posicionó tras los guardaespaldas. Cuando se hubo separado de la multitud, propinó un fuerte golpe a uno de los guardias en la nuca, dejándolo inconsciente al instante y rompiendo su propio manto de sombras. Su doble tomó al otro por la espalda y le colocó la daga en la garganta y la mano en la boca mientras Ashan agarraba el brazo del ex-político y lo retorcía, posicionando su daga también en el cuello de su rehén.

- Quedas detenido.- siseó, con una voz calmada pero amenazadora.- Un solo grito de alarma y tu mercenario pierde el cuello, y tu unos cuantos dedos, ¿entiendes? - el prisionero agitó la cabeza ligeramente.- Bien, despacito, empezad a caminar...

Zhao, que había seguido los movimientos del sram desde el tejado tan bien como le había sido posible, descendió al callejón al que Ashan estaba dirigiendo a los dos detenidos. Cuando llegaron al estrecho pasillo entre los edificios, el doble del sram empujó al guardia hacia el pandawa, que ejecutó un perfecto golpe de puño en el estómago del mercenario. Con un movimiento fluido, su torso giró y el huesudo canto de su mano impactó contra la sien del guerrero, que se desplomó al instante. El brazo del pandawa lo detuvo a media caída. Se lo cargó al hombro.

Ashan había posicionado al alborotador frente a sí mismo, con la punta de sudaga presionando bajo la barbilla. Zhao los rodeó y se colocó junto al sram.

- Alteración del orden público y oposición violenta al estado. Puedes pasarte una temporada a la sombra, con gente mucho menos amable que nosotros.- susurró el sram. Sus ojos se clavaron en los del ex-político, un aniripsa barrigón y ya viejo, desde detrás de la máscara.

- Sois un hatajo de corruptos. Por supuesto, no había ni un solo guardia disponible cuando los matones del Gobernador intentaron asesinarme, pero ahora sobran efectivos para amenazarme en un callejón mientras un asesino anda suelto por Brakmar.- escupió el aniripsa.

- Muchos asesinos andan sueltos por Brakmar, y ni siquiera saben que lo son. Si tu estúpida revolución en miniatura continúa, hoy morirán unos cuantos. Aplastados por el empuje de la gente o ensartados por la espada de un completo desconocido.- el tono de voz de Ashan se endureció.- Y tú serás el responsable.- miró a Zhao de reojo.- Creo que ya tenemos al asesino que anda suelto.

- Tu elocuencia no tapa tus mentiras, sram. Se que hay un asesino en serie acechando las calles de Brakmar.- replicó él.- No morirá nadie hoy por mis palabras, sino por la incompetencia, tiranía y mentiras de nuestros regentes. ¡Esos a los que tú proteges tienen más sangre en sus manos que nadie en esta ciudad!

Ashan bajó la daga del cuello de su prisionero y suspiró. Al menos lo último que el aniripsa había dicho era terriblemente cierto. Cerró los ojos y los abrió de nuevo. Su puño salió disparado e impactó bajo las costillas del prisionero, que se dobló exhalando todo el aire de sus pulmones. Cayó de rodillas.

- Hijo de... - empezó a maldecir.

- Ashan...- Zhao extendió una mano hacia el hombro del sram.

- Los actos de los otros no justifican tus crímenes, y dudo que consuele a los que pierdan a un familiar o amigo debido a lo que has obrado hoy.- estaba irritado, tenso.- Ya es suficiente. Eres un delincuente, y nosotros miembros de la guardia. Haremos nuestro trabajo, tú guardarás silencio hasta que te preguntemos, y responderás acorde a ello. ¿Me has entendido?

- No voy a-

La bota de Ashan impactó de pleno en la frente del aniripsa. No fue un golpe potente, pero sí lo suficientemente rápido como para sorprender por completo a su víctima y empujarlo hacia atrás.

- Creo que no me has entendido bien, ¿Necesitas que te lo explique de nuevo? - la voz del sram era dura e inflexible. Zhao se removió detrás de Ashan. Obviamente estaba inquieto por el desarrollo de la conversación, pero era consciente de que si sosegaba a su compañero minaría la autoridad de ambos, rompiendo por completo el efecto intimidatorio del sram.

- Ahora, dinos, ¿quién te habló de ese asesino tuyo? - preguntó el pandawa.

- Escuché una conversación....- dijo el ex-político.

- ¿Una conversación? - inquirió Zhao.

- Sí. Durante un turno de noche. Suelo evitar salir de día, por... por si algún asesino aún me busca, y compro los víveres que necesito a unos amigos en lugares poco concurridos. Oí mientras esperaba a una patrulla de guardas. Estaban molestos porque temían que se les bajase el sueldo "hasta que encontrasen a ese bastardo" y mencionaron que "a ese paso iba a dejar Brakmar vacía de..." de algo, no lo escuché bien.

"Vacía de nobles" pensó Ashan.- ¿Y qué ganas tú con todo esto? - preguntó esta vez. El aniripsa frunció el ceño y alzó la voz.

- ¿Ganar? ¿Acaso sois idiotas, en la guardia? Llevo escondiéndome durante años por oponerme legalmente al gobierno, y vosotros os negáis a proteger a nadie. La tiranía de Corfan debe acabar.- explicó.- Gano lo que toda Brakmar gana, libertad, democracia.

- Así que el asesino sólo es una excusa conveniente.- musitó Zhao, acercándose a Ashan para evitar que el tercero escuchase.- Nuestra suerte y la situación empeora por momentos. Si esto continúa, correrá mucha sangre.

- Y sin embargo no le falta razón...

- Eso no importa. Si el ejército carga contra los ciudadanos, será una masacre. Este hombre es un inconsciente y un alborotador, por mucho que sus motivaciones vayan bien encaminadas. Es nuestro deber detenerlo, Ashan.

- Lo sé, Zhao. No voy a faltar a mi deber, pero no es fácil luchar por un gobierno como este.- el tono del sram sonaba desesperanzado, abatido.

- No luchamos por el gobierno, Ashan, luchamos por los ciudadanos de Brakmar. Les hacemos un flaco favor si dejamos que carguen ciegamente contra hombres armados y entrenados, o si permitimos que los daños colaterales se cobren docenas de vidas que nada tenían que ver con esto.- la fuerza tras las palabras de Zhao era firme como la más fuerte de las murallas. Ashan levantó la mirada, motivado, y asintió con la cabeza.

Maniataron al aniripsa y al mercenario y emprendieron la marcha. Cuando salieron del callejón, Zhao miró a Ashan.

- Yo me encargo de llevar a estos dos al cuartel. Intenta aminorar esto, no se cómo, pero inténtalo. Lo último que necesitamos ahora es una revuelta urbana. Es una orden, Ashan.- A fin de cuentas, Zhao seguía siendo su superior en la cadena de mando.

- Espera, Zhao... ¿por qué no al revés?.- Ashan dudaba que fuese capaz de llevar a cabo una tarea así, miró en dirección al escaso centenar de manifestantes.- No se...

- Porque yo tampoco lo sé, Ashan, y tu mente trabaja mucho más rápido que la de muchos otros, incluído yo. Haz lo que debas.- y con esas palabras emprendió el camino de vuelta al cuartel.

Aunque inspirador, el discurso de Zhao no tranquilizó en demasía al sram. Habría alrededor de cien personas allí reunidas, hostigando a un grupo de menos de veinte guardas. Las proporciones no eran abrumadoras, pero sí lo suficientemente peligrosas. Antes de que pudiese empezar a trazar un plan, las puertas de la fortaleza se abrieron y un toque de trompeta acalló los gritos súbitamente.

De entre las puertas emergió la imponente figura de Faegis, flanqueado por dos guardas xelor a cada lado. Por encima de la muralla aparecieron más de una docena de ocras tensando en sus arcos flechas llameantes. Los xelor extendieron los brazos en posición de ataque. El jefe de los guardas carraspeó, toda la plaza contuvo el silencio.

- ¡Ciudadanos de Brakmar! Lo que aquí se está perpetrando es un acto de rebeldía y vandalismo, ¡Una traición a vuestra nación! - La voz del feca era atronadora, su discurso audible incluso a unas calles de distancia.- Para garantizar la seguridad de todos, el Gobierno y la Guardia ordena que os disperséis.

"De lo contrario" continuó. Se oyó el leve tensar de las cuerdas de los ocra, el claqueteo de las armaduras de los xelor al tensar los músculos y un leve murmullo de nerviosismo general. "estoy autorizado a emplear fuerza letal. Dispersáos y volved a vuestras casas, o seréis considerados rebeldes y traidores. Desapareced, o abriremos fuego..."

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Gracias a todos una vez más por seguir leyendo y especialmente por comentar

Si os soy sincero, estaba deseando que alguien comentase. De haber publicado el capítulo sin ningún comentario se habría fusionado con el comentario anterior... y bueno, tendríamos algo realmente incómodo de leer

Leale, Bokura... ¡agh, no debo revelar nada! Vuestros comentarios me inspiran, al igual que todos los que habéis comentado especulando acerca de la trama. Aunque no espero crear el mayor misterio de la historia, estoy consiguiendo más o menos el efecto que buscaba.

Entre todos me estáis ayudando a sentirme satisfecho con la obra en general. Con cada capítulo estamos un poco más cerca del final... espero no decepcionar


Rayada muuugresa * Inscrito desde el: 11/12/2011
posté 25 de Mayo de 2012 14:46:19 | #51
El capitulo esta bueno, como siempre, y no veo algun tipo de errores.
Trata de poner pronto el proximo cap


posté 25 de Mayo de 2012 20:49:59 | #52
Tengo la mala costumbre de leer y olvidarme de comentar... x-x.
He leído estos capítulos y debo decir que me han gustado mucho. La historia comenzó a tomar otro rumbo, a ponerse más compleja, más misteriosa y eso me encanta. Seguí así y espero la continuación con ansias n.n.


Heraldo HispáÑico Inscrito desde el: 21/12/2011
posté 26 de Mayo de 2012 02:19:55 | #53
A mí me pasa lo mismo, RageBunny, lo dejo estar nada más leer pensando "bueno, luego comento algo" y sieeeempre se me pasa xD.

Voy con un capítulo más, que últimamente la cosa fluye mejor

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12. El peso del poder

El casco rebotó contra varios objetos antes de detenerse cerca de una pared, rodando sobre sí mismo. Ante el escándalo, el vigilante lanzó una mirada de reproche y varias cabezas se giraron en su dirección. Ashan resopló.

- Han perdido la maldita cabeza, completamente.- protestó, y propinó un puntapié al casco, que de nuevo realizó varios rebotes con el consiguiente estruendo metálico.

- Cálmate, ¿quieres? - ordenó el vigilante. Rara vez perdía Ashan los estribos hasta el punto de tener un comportamiento tan ridículo como el de ese momento. La voz del guarda lo devolvió a la realidad. Bajó la cabeza, suspirando.

- Es... agh, lo siento, estoy alterado.- se disculpó el sram.

Entró al pabellón de entrenamiento del cuartel con la capa de guarda ya en la mano y la lanzó a una esquina de la sala, aún furioso. Se colocó en posición de combate frente a uno de los estafermos y extendió la mano derecha. El aire se arremolinó en torno a ella y pareció condensarse hasta formar una guadaña semisólida. Asiéndola con fuerza, Ashan realizó varios cortes consecutivos girando y moviéndose. Bailaba, a la vez que golpeaba. Su cuerpo, al igual que el aire que componía la guadaña, fluía armoniosamente. Continuó golpeando con ritmo, aunque con furia, durante varios minutos.

Finalmente bajó los brazos y la forma física de la guadaña se disipó, disolviéndose en el aire. Se dejó caer sobre uno de los bancos en uno de los extremos de la sala y exhaló. Empezó a recuperar el aliento.

Apenas había empezado recuperarse cuando la puerta se abrió y a través de ella apareció Skazz, el sacrógrito, con el ceño fruncido y un fardo enorme en la mano derecha. Se sorprendió al ver a Ashan e hizo un saludo con la cabeza mientras entraba.

- Vaya, hola.- frunció el ceño.- ¿Qué haces aquí? Pensaba que sólo entrenabas con Jerome.

El sram hizo un gesto con la cabeza en dirección a la víctima de su furia, el estafermo de entrenamiento, que había quedado casi destrozado tras los ataques del sram. Generalmente se usaban armas de práctica para golpear a las figuras de madera. Probablemente tendría que pagar el coste del material más adelante. Apenas le importaba.

- Vaya, ¿estamos de mal humor? No te preocupes, algún día alguna chica te hará caso, no hay por qué ponerse así. Aunque con esa máscara... Ay, no me digas que te has roto una uña.- dijo Skazz con sorna.

- Creo que nunca lo conseguiré si me las asustas antes de que llegue, Skazz.- replicó Ashan sin demasiadas ganas.

- Increíble, tus réplicas son todavía peores que de costumbre, qué pasa, ¿te has golpeado la cabeza entrenando? - el sacrógrito sonrió. Había caminado hacia uno de los extremos de la sala hasta colocarse bajo una argolla ubicada en el techo. Levantó el fardo que había estado arrastrando y lo colgó de la argolla con una sola mano. Parecía un saco relleno de... ¿arena? o algo similar.

Skazz dió un paso atrás y se puso en guardia. Ashan se detuvo, sorprendido por su atuendo. Llevaba su habitual pantalón deshilachado, pero esta vez llevaba una camisa con las mangas cortadas por los hombros. En los brazos se había enrollado bandas de tela que le cubrían hasta el codo, a modo de protección. Llevaba algo similar en los pies.

- ¿Tienes miedo de hacerte daño golpeando al saco? - intentó provocarlo el sram, sin éxito.

- Se nota que los sram tenéis poca idea de pelear, amigo mío. Si golpease el saco sin protección acabaría rasgando la tela, y no pienso limpiar esta sala llena de arena.- respondió el sacrógrito.

Pasó cerca de veinte minutos golpeando el saco con sus puños y piernas en sucesiones rápidas. No era un combatiente especialmente veloz, Ashan se encontró reflexionando, pero cada uno de sus puñetazos tenía potencia para sacar el aire de los pulmones de cualquiera. Cuando cargaba en un golpe toda la fuerza de su torso el saco se balanceaba como si lo hubiesen golpeado con un ariete, amenazando con romperse.

Más de veinte minutos y Skazz seguía golpeando sin descanso. Tenía un fondo admirable, y una técnica decente, no perfecta, pero directa y con fuerza. Examinando el entrenamiento de su viejo amigo, Ashan se fue relajando paulatinamente. Se sintió mejor.

Cuando hubo pasado cerca de media hora la puerta volvió a abrirse.

- Ah, estáis aquí.- dijo una voz femenina desde el umbral.

- Sabía que al final volverías de rodillas, Mayta, suplicándome que te haga-

- Vete al cuerno, Skazz.- interrumpió la zúrkarak.- Me han dicho que habías entrado a la sala, Ashan. Nos han convocado a todos en la plaza frente a la fortaleza del gobernador.

- ¿A todos? - preguntó el sram, incrédulo.

- Sí. Tenemos que formar un perímetro de seguridad en torno a la entrada. El gobernador va a hablar.- explicó Mayta.- Al parecer va a dar un anuncio para toda la población. Todos los pregoneros de la ciudad y los guardas de patrulla ya están dando el aviso a los ciudadanos.

- Por los doce y sus santas narices, ¿qué ocurre? - inquirió Skazz.

- No tengo la más remota idea, pero debemos estar allí en cuestión de minutos. Tenéis tiempo de cambiaros, si queréis.- comentó ella, señalando los ropajes de entrenamiento de Skazz.

- No importa, creo que iré así.- respondió, encogiéndose de hombros.

Se colocaron las capas rojas de guardas de Brakmar y emprendieron el camino. Las órdenes eran simples y su tarea, sobre el papel, sencilla. Formaron ordenadamente frente a la entrada, alrededor de una tarima de madera que habían montado minutos después de la revuelta en miniatura. Los tres compañeros se colocaron codo con codo, pero Ashan fue incapaz de localizar a Zhao. Poco a poco, la plaza fue llenándose, y de igual forma las calles colindantes. Prácticamente toda Brakmar estaba allí.

Durante largos minutos esperaron. Finalmente, el gobernador apareció en el balcón frontal del castillo, flanqueado por cuatro Guardaespaldas Ocra. Miró a los ciudadanos altivo, casi con desdén, y comenzó a hablar.

- ¡Pueblo de Brakmar! - hizo una pausa dramática, y paseó la vista por la plaza.- Nuestra ciudad atraviesa tiempos turbulentos. En los últimos días, algunos de nuestros amados compañeros de Gobierno e incluso sus familias han sido víctimas de ataques violentos, ¡de asesinatos!.

"Estos actos, perpetrados por un grupo de combatientes rebeldes e infames, no serán tolerados mientras yo proteja la ciudad. Estos desgraciados, traidores, pretenden apartarme a mí y a mis colaboradores del puesto que vosotros, ciudadanos, me habéis otorgado. Pretenden arrebatar a Brakmar sus líderes, y sumir la nación en el caos y la anarquía."

Esperó durante unos segundos más. Ashan pudo ver miradas de enfado, otras de temor, otras de sorpresa, duda e incluso indiferencia. El discurso, aunque decorado, parecía vacío a ojos de muchos. El gobierno actual no gozaba precisamente de una elevada popularidad, pero por alguna razón se había perpetuado en el poder durante más de quince años.

- ¡¡No voy a permitir que esto ocurra en mi nación!! - sentenció el gobernador.- Es intolerable. En esta ciudad, ¡La traición se paga con la muerte! Para los rebeldes y asesinos, pero también para todos aquellos que den cobijo a los que obran crímenes contra el estado o les ayuden.

Hizo un gesto con la cabeza en dirección al patio de armas. La puerta se abrió. El Jefe de los Guardas, el feca Faegis, encabezaba una marcha de más de 20 guardas perfectamente armados. Cada pareja de guardas escoltaba a un prisionero, todos ellos con la cabeza tapada por un saco.

En un desfile que pareció durar horas en lugar de minutos, los 31 individuos subieron a la enorme tarima de madera. Un miembro de cada pareja de guardas extrajo una cuerda de detrás de su capa, la ató fuertemente al travesaño que atravesaba toda la tarima. Ashan sintió como la mandíbula se le desencajaba. No daba crédito a sus ojos. Mientras los guardas destapaban los rostros de los prisioneros y les pasaban las sogas alrededor del cuello, el gobernador continuó.

"Desde este momento, cada brakmariano condenará la rebelión y el terrorismo. Desde hoy trabajamos juntos para destapar a este contingente de traidores. Desde ahora, todo ciudadano de nuestra nación tiene el deber de velar por Brakmar. Este es el castigo para aquellos que elijan el camino de la oposición a la ley."

Ashan quiso moverse, y a punto estuvo de romper la formación. "No. Es un error." su cabeza parecía darle vueltas. "El asesino trabaja solo, o en escasa compañía. El asesino es un guarda..." todas las pistas formaron un torbellino en la cabeza. Sabía que aquellos 10 prisioneros eran inocentes, al menos de los cargos de los que se les acusaba.

Una mano se apoyó en su espalda y le impidió girarse. Había empezado a moverse casi sin percatarse. Oyó una voz familiar.

- No te muevas, Ash. No lo hagas.- era Jerome quien hablaba.- Si te mueves un ápice te ejecutarán a tí también.

Supo que era cierto, pero su cuerpo se movía solo. Con el mayor esfuerzo de voluntad que jamás había realizado, volvió a girarse y miró en dirección a la muchedumbre.

Oyó el crujido de la madera y el chirriar de las visagras al abrirse la trampilla. Oyó el tensar súbito de las cuerdas al unísono. Oyó el chasquido de los huesos al dislocarse, en aquellos más afortunados. Escuchó el borboteo angustioso de los que no tuvieron tanta suerte, mientras se ahogaban hasta morir.

No se giró. Le temblaba todo el cuerpo. Estaba allí, presente, en la ejecución arbitraria de diez ciudadanos. Si hubiera encontrado antes al asesino. Si hubiese hecho bien su trabajo. Si fuese un guardia competente... Y estaba allí, parado, dejando que ocurriera. Levantó una mano y la miró. No había nada. Pero en su mente, en su consciencia, veía esa mano tan manchada de sangre como la del que había accionado la palanca o señalado a los ejecutados.

"Desde hoy, Brakmar volverá a ser segura." siguió diciendo el gobernador. "Queda terminantemente prohibido deambular por las calles de la ciudad durante la noche. Se instaura el toque de queda para todos los ciudadanos, indistintamente."

- Es una pesadilla... -musitó el sram.- Una... - Mayta, a su lado, derramaba lágrimas y temblaba ligeramente. Skazz tenía el ceño fruncido y el cuerpo tenso como una estaca.

"La guardia de la ciudad tiene libertad total para actuar, empleando cualquier medio necesario, en la captura de cualquier sospechoso. Incluyendo, si fuera necesario, fuerza letal."


Mensaje modificado por WinterCrow - 26 de Mayo de 2012 03:10:56.
Motivo de la edición : Ups
posté 27 de Mayo de 2012 19:23:50 | #54
Wow, este capítulo fue más violento que los anteriores e hizo que se me ponga un poco la piel de gallina xD. También debo decir que estoy un poquito confundida. Sigo pensando en los mismos sospechosos, pero ahora no estoy taaan segura como antes... aish x.x.
Espero que Ashan descubra al asesino antes de que maten más gente D:


posté 28 de Mayo de 2012 17:41:12 | #55
Al parecer estaba equivocado, cada vez se me dificulta afirmar quien es el asesino. solo el tiempo dirá quien es.

En esta historia falta Bokura con una espada en alto gritando: "¡REVOLUCIÓN!"

Debo sacarme el sombrero, esta historia me a atrapado, es tan interesante y... *¬*
nada que decir amigo *aplausos*

Estoy deseando ver quien es el asesino y saber si yo tenia razón.

PD: no te he visto en el juego desde hace mucho, si me ves háblame ;P


Heraldo HispáÑico Inscrito desde el: 21/12/2011
posté 29 de Mayo de 2012 16:09:26 | #56
Lo cierto es que últimamente juego muy poco, Bokura. Con el fin del "curso" acercándose cada vez entro menos, aunque por alguna razón estoy más inspirado para escribir xD.

¡Seguimos con la acción! ¡Brakmar en pie de guerra!

Espero que os guste.

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13. Aguas turbulentas

- ¡Esto es insostenible! - gritó Ashan, intentando hacerse oír por encima del barullo.

Buena parte de los ciudadanos se habían retirado ya. Comentarios de desánimo, temor, frustración y, desde luego, enfado, habían llenado la plaza cuando el Gobernador se hubo retirado y pidió el regreso de la población a sus tareas habituales. Unos cuantos grupos, sin embargo se habían quedado a protestar, en algunos casos iniciando pequeñas escaramuzas con los guardas reunidos.

- Lo se, pero no es momento de debatir eso. Ayudad a disolver las trifulcas, despejad la plaza y esperadme en el cuartel cuando acabéis.- ordenó Jerome a los tres compañeros.- Quedan a lo sumo dos horas de sol todavía. Iré a hablar con el Gobernador y Faegis... quizá podamos dar con algo para evitar lo inevitable esta noche.

- ¿No han dicho que aseguremos las calles? - preguntó Skazz.

- Sí, pero quiero hablar con vosotros urgentemente, ahora mismo no podemos confiar en nadie, terminad aquí y acudid al cuartel.

- Está bien... - musitó Mayta. Aún se encontraba impactada por las ejecuciones. Skazz, por su parte, parecía irritado, pero para nada afectado.

Jerome se marchó corriendo en dirección a la fortaleza y llamó para que abriesen la puerta. Mientras tanto, Ashan miró alrededor de la plaza. El choque de metal contra metal hacía imposible cualquier conversación civilizada. Se miraron levemente y se dispersaron para ofrecer apoyo a las pocas reyertas que aún quedaban.

Redujeron en poco tiempo a los grupos de protestantes y se dirigieron juntos al cuartel de la guardia con paso ligero.

El cuartel estaba vacío. Por orden del gobernador, Faegis había llamado a todas las unidades a la plaza del castillo, dejando el cuartel sin personal. Aún así, Ashan suponía que al menos un par de vigilantes debían haberse quedado, sólo por si las moscas. A juzgar por el estado del escritorio de la entrada, alguien había estado allí minutos atrás. El sram supuso que habían salido al estallar alguna pelea cerca de la entrada.

- No puedo creer lo que está ocurriendo.- Mayta fue la primera en romper el silencio dentro del cuartel.- Es como... ¿se ha vuelto todo el mundo loco? Toque de queda en Brakmar, ¡la ciudad arderá!

- Nuestro querido gobernador es así de inteligente.- escupió Skazz.- Creo que vamos a tener ante nosotros una bonita masacre en los próximos días.

- A veces me abruma la forma en la que eliges determinados adjetivos, Skazz.- Ashan no estaba de ánimos para tolerar el humor negro del sacrógrito. Suspiró.- Pero sí, una masacre es en lo que se va a convertir esto si sigue por este camino. Brakmar nunca ha sido una nación pacífica, hay más combatientes o ex-combatientes entre sus ciudadanos que en cualquier otra nación. La población no se quedará parada mientras nos hacen ejecutar aleatoriamente a cualquiera.

- Dioses... es impensable, ¿qué haremos si se alza toda la ciudad en armas? - preguntó Mayta.

- Lo harán, y sinceramente, masacrar civiles no es precisamente lo que quisiera hacer.- respondió Ashan.

- ¡Bah! - resopló Skazz.- lo que tú quieras poco importa. Además, si se alzan en armas el Gobernador llamará al ejército, a los soldados, y nos pedirán a todos que barramos las calles. Literalmente. Dentro de un par de días no habrá bandos, gobierno o ideales, seremos todos animales luchando por sobrevivir, y yo no pienso morir por las decisiones de esos absolutos incompetentes.

Mayta lo miró sorprendida. Skazz siempre les había parecido un individuo frío, amargo. Sabían que su padre le había hecho pasar por un infierno y que él mismo había acabado por matarlo. Pero fuera del esquema general, Ashan ignoraba por lo que había pasado el sacrógrito. ¿Había podido considerarlo un amigo alguna vez? Dudaba que "amigo" fuese la palabra correcta. Skazz estaba solo, sin nada más interesante en su vida que ser guarda y combatir, siempre oculto tras una máscara de humor negro.

Durante un momento, sintió lástima por su compañero. La puerta del cuartel se abrió.

- Vamos, a la sala de operaciones.- dijo secamente Jerome.

La sala de operaciones estaba reservada a los altos mandos de la Guardia, reuniones tácticas y administrativas. El tono del subcomandante, sin embargo, no daba opción a desafío. Jerome entró en último lugar y cerró la puerta tras de sí. Pasó la vista por sus apadrinados, uno a uno.

- ¿Habéis visto a Zhao? - preguntó.

- No desde esta mañana, después de la trifulca en la plaza.- respondió Ashan. Jerome suspiró.

- La primera noche no va a ser fácil. Las siguientes... si la situación se descontrola, habrá una batalla campal en las calles de Brakmar.- el sram golpeó sus puños contra la mesa y volvió a mirarlos.- Tenemos que acabar con esto cuanto antes. El Gobernador está paranoico, teme por su vida y cree que hay conspiraciones debajo de cada cortina.- explicó.- Encontrar al asesino no va a solucionar todos los males, pero sin duda es un inicio.

- ¿Y qué se supone que vamos a hacer? - Mayta parecía cansada, alicaída.

- Váis a hacer. Desde esta noche estoy destinado al castillo. El Gobernador ha llamado a todos los nobles y políticos a la fortaleza y planea cerrarla a cal y canto. Se ha abastecido de provisiones para varias semanas y ha exigido un perímetro inflanqueable para proteger a su persona y a su equipo.- había irritación e impotencia en la voz de Jerome. Se giró y empezó a pasear nerviosamente por la sala.- No es la situación más favorable, pero necesito que trabajéis a pleno esfuerzo para encontrar a ese sádico.

"Os he ascendido a todos a la categoría de inspectores. Desde ahora trabajáis por libre, o juntos si lo preferís, pero no estáis vinculados a patrullas. Desde luego estáis fuera de la seguridad del castillo. Tenéis pleno acceso al material de la guardia."

- ¿Cómo, así sin más? - preguntó Skazz.

- Como segundo al mando, tengo potestad para ello, aunque el Gobernador no está al tanto. No le importáis y no os conoce, cosa que juega a nuestro favor. Cuando todo esto acabe... si acaba pronto, esta medida me acarreará problemas. Pero si no jugamos con todas las cartas... tendremos algo peor que un destrozo burocrático.

Ashan asintió con la cabeza. Lo mismo hicieron los otros dos. Salieron de la sala siguiendo de nuevo a Jerome. El subcomandante se detuvo en el umbral de la puerta de salida y se despidió, sin girarse.

- A partir de esta noche, la situación en la fortaleza será equivalente a un asedio. Nadie podrá entrar o salir. No podré ponerme en contacto con vosotros. Si hacéis progresos muy significativos o llegáis al fondo de todo esto... en la muralla oeste hay un pequeño altar a la diosa aniripsa. Encended la antorcha del altar y dejad un mensaje debajo de las baldosas del suelo. Lo recuperaré cuando sea posible.

Con aquellas palabras, los dejó solos. El peso que recaía ahora bajo sus hombros era enorme. Tanto como el de la ciudad entera. Ashan se sintió abrumado durante unos instantes, pero recuperó la compostura. Recordó las palabras de Zhao. "Es nuestro trabajo" se dijo, "no por el gobierno, o por un gremio, sino por la ciudad, la nación y la gente buena que hay en ella."

"No voy a fallar" pensó, y apretó los puños, "no voy a-"

- Me largo.- dijo de repente Skazz.

- ¿Qué? ¿A dónde? - exclamó Mayta.

- A la taberna que hay a un par de calles de aquí. Queda menos de una hora de luz, necesito un trago.

- Skazz, no podemos perder ni un solo minu- empezó a decir Ashan.

- Cállate, ¿quieres? déjame en paz. No le debo nada a esta ciudad, mucho menos al gobierno. He dicho que necesito un trago. Atraparé al asesino, porque es mi trabajo, pero no antes de sentarme y tomar una copa antes de que cierren. Intenta impedírmelo y te romperé un brazo, te lo advierto.- su voz sonaba inexpresiva, vacía.

- Skazz.... - la voz de Mayta se apagó casi antes de pronunciar el nombre.

El sacrogrito no esperó a que sus compañeros hablasen. Abrió la puerta y desapareció. Ashan negó con la cabeza y suspiró.

- Te juro que a veces... - insinuó el sram.

- Siempre ha sido un imbécil, desde luego.- señaló Mayta, irritada.- y ahora, qué, ¿alguna idea?

- Esta mañana, Zhao y yo hemos capturado al alborotador que empezó la primera protesta, un ex-político. Zhao lo ha traído aquí. Supongo que debe estar en la mazmorra y ya deben haberlo interrogado, incluso revisado en la enfermería. Probablemente el doctor sepa algo, creo que deberíamos empezar por ahí.- explicó Ashan.

Caminaron hasta la enfermería, donde encontraron la puerta abierta de par en par. No era algo habitual en el doctor. Había una silla tirada en medio de la sala y un frasco roto en el suelo, y no había nadie dentro de la habitación. Ashan frunció el ceño. El doctor no era precisamente alguien con don de gentes, mucho menos alguien que dejase su pequeño entorno dejándolo todo abierto. ¿Lo habrían mandado llamar? Un escalofrío recorrió la espina dorsal del sram.

Hizo un gesto a Mayta en dirección al pasillo que llevaba a los calabozos. Quizá estuviera abajo, "atendiendo" a algún preso. De nuevo encontraron la entrada al sótano abierta y restos de sangre en la pared de las escaleras. Se detuvieron en seco. Algo no marchaba bien.

Ashan desenvainó una daga con su mano izquierda y se preparó. Mayta se situó tras él a una distancia prudencial y bajaron por la escalera de caracol con paso lento. Al fondo de la escalera danzaba el tenue destello de las antorchas. Cuando Ashan descendió el último escalón, su bota produjo un chapoteo contra el suelo de la prisión. "Sangre" observó.

Entornó los ojos para mirar en la penumbra del corredor. Creyó estar alucinando con la primera impresión del entorno, pero la realidad tiró de él como cien dragopavos en estampida. Todas las celdas estaban abiertas y había varios cadáveres distribuídos por el pasillo. Reconoció al primero de ellos como el vigilante de ese turno.

- Cráneo destrozado, muerte instantánea, probablemente.- recitó Ashan, como si necesitase oir su propia voz para pensar con claridad.- No lleva el manojo de llaves...

Más adelante había dos cadáveres más. La daga se deslizó de entre los dedos del sram y cayó al suelo, chocando con la fría piedra y emitiendo un pesado tintineo. Los cadáveres eran inconfundibles, pese al esfuerzo que se había tomado el agresor por desfigurarlos. El más pequeño de los dos se encontraba apoyado en una de las paredes, buena parte de su sangre proyectada sobre la misma; el segundo, más voluminoso, estaba ensartado en las destrozadas rejas de la puerta de una de las celdas. No había ningún otro cuerpo.

Ambos guardas los reconocieron al instante, y al instante desearon no haberlo hecho. En la oscuridad de la prisión, destrozados, descansaba el cuerpo del doctor...

... y el de Zhao.


Mensaje modificado por WinterCrow - 05 de Junio de 2012 21:33:40.
Motivo de la edición : erratas muy gordas, y creo que aún quedan :S
Rayada muuugresa * Inscrito desde el: 11/12/2011
posté 29 de Mayo de 2012 21:49:49 | #57
Noooooo, Zhao me caia bien...
Maldito asesino! No veo la hora que lo atrapen!


posté 30 de Mayo de 2012 00:51:29 | #58
@_@ mi cabeza va a estallar... estoy sin nada, no se quien es el asesino...

Por favor Crow, contéstame algo: el Asesino ya apareció en la historia?

Lo de Zhao lo veía venir en el momento que no estaba en la reunión con Jerome
Pensé que vería a la Zurcarak traumada (supongo que la reacción vendrá en el próximo capitulo)

En Brakmar falta un "Che Guevara" que inicie la revolución!!

no hace falta que lo diga, pero muy buena Narración :F


posté 30 de Mayo de 2012 02:14:22 | #59
ZHAO! Aww... me da pena, aunque si bien era muy reservado, no me caía mal...
Tengo que admitir que al principio lo creía algo... sospechoso, pero al encontrarse más pistas sobre el asesino lo descarté de inmediato.
Estoy muy confundida y muy impaciente y... no tengo más palabras para decir x.x. Espero la continuación.


Heraldo HispáÑico Inscrito desde el: 21/12/2011
posté 31 de Mayo de 2012 22:45:35 | #60
No puedo responderte directamente, Bokura, lee un poquito más...

Llegan las reacciones, las pistas y las revelaciones... algunas de ellas, ¿qué será lo siguiente?

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14. Cortinas de Humo

En el silencio del momento, el sonido fue claro como el agua. Mayta se dobló por la mitad y su estómago no pudo resistir las náuseas. La zúrkarak luchaba con toda su voluntad para no vomitar allí mismo y, tras varias arcadas, escupió y se apoyó en una reja jadeando fuertemente.

Ashan se había apoyado en el muro, a su izquierda. La cabeza le había dado una vuelta completa al ver la escena y tuvo que buscar apoyo para no sentirse mareado. Olía fuertemente a sangre y carne viva. Tomó con una mano el extremo de su capa y la enrolló alrededor de su cuello, nariz y boca para mantener a raya los olores y, con ellos, la náusea. Aconsejó a Mayta que hiciese lo mismo, aunque ella ya tenía una mano apretada sobre la boca para evitar respirar directamente.

- ¿Te encuentras... bien? - preguntó él, respirando con dificultad.

- No. Caos de Ogrest, no.- volvió a escupir e intentó erguirse. Tenía los ojos húmedos

- Ve arriba y bebe algo de agua. En el gimnasio hay cojines, siéntate un rato hasta que se te pase el mareo. Voy a ver qué averiguo.- dijo Ashan.

- No tienes por qué... Zhao... - empezó a protestar.

- Mayta, mareada y tambaleante no conseguirás nada. Ve arriba, toma aire y continuaremos cuando te encuentres mejor.

Reticente, la zúrkarak se giró en redondo y desapareció en las escaleras. Ashan se quedó unos segundos mirando, preocupado. Si bien no era una persona débil ni mucho menos indefensa, las brutalidades que había presenciado siempre habían hecho mella en ella. "Es como debería ser." reflexionó el sram, "si no nos horrorizásemos al ver algo así, habríamos perdido nuestra humanidad." Aquella última vez, sin embargo, había sido diferente a las otras.

Se encontraban ante el asesinato de dos conocidos, de un amigo. Ashan habría esperado, en otra época, un río de lágrimas por parte de Mayta. No había ocurrido. ¿Se habría quebrantado ya su espíritu? Ashan suspiró, abatido. Brakmar nunca había sido una ciudad bondadosa, y cualquier guardia había presenciado su buena parte de excesos y sangre a lo largo de su vida. Aquella última semana, sin embargo, había superado toda prospección.

Ninguno de ellos volvería a ser el mismo. Sucesos como aquellos devoraban cualquier rastro de humanidad o inocencia restante de quien los viviera. No, aquello les cambiaría, les arrebataría un poco más de color, dejándolos aún más grises.

- Zhao, qué te han hecho... - musitó. El pandawa siempre había sido reservado y taciturno, pero sin ninguna duda digno de respeto. Recto y determinado, y un gran luchador. Aquello último daba vueltas en la cabeza de Ashan. Zhao, derrotado, así de fácil y aquí mismo...

La iluminación era precaria. Tomó una de las antorchas para inspeccionar algunas cosas más de cerca. Algo le llamó la atención. Había sangre por todos lados: paredes, rejas... y especialmente en el suelo. El charco que habían dejado los tres cuerpos estaba lejos de secarse y, de hecho, había suficiente sangre como para que cada paso emitiese un leve chapoteo. Ashan frunció el ceño. Era imposible que el asesino hubiese abandonado la mazmorra y el cuartel sin dejar una sola huella.

Volvió a dirigirse hacia la entrada de la prisión y miró los escalones con detenimiento. La única forma de abandonar el lugar sin dejar una sola mancha era deshaciéndose del calzado. Miró la mancha de sangre que habían encontrado en la pared inicialmente. Alguien se había apoyado ahí con las manos manchadas. Ni huellas, ni una sola gota, ¿se habían llevado el calzado? Miró hacia arriba. Justo en la entrada del sótano había un pequeño tragaluz que permitía iluminar pobremente el lugar. Quizá...

Convocó un doble e hizo que se arrodillara con las manos juntas. Puso el pie en sus manos y se impulsó hacia el tragaluz. En efecto, había restos muy leves de sangre en los bordes de la cavidad. Había sacado el fardo por allí, ¿pero y luego? Corrió hacia el exterior del cuartel, al callejón que daba al tragaluz.

Se trataba de un pequeño callejón sin salida, usado como basurero de las diferentes edificaciones que allí confluían. Intentó seguir el ligero rastro de sangre que salía de la ventana del cuartel.

- Qué... agh, ¿qué es ese olor? - preguntó al aire. Olía a horriblemente mal. Apartó unos cuantos trastos en dirección a la fuente del olor.

Descubrió un montón de una sustancia pastosa, cenizas y mugre y se acercó con precaución. Olía terriblemente. Era una montaña voluminosa de algo quemado. Extrajo su daga y removió. Tela, piel y cuero... y hevillas de metal.

- Así que eso era.- murmuró. Sin duda el cuero quemado era lo que producía ese olor. Se detuvo de repente. Algo no cuadraba.

Aunque hubiese quemado la mitad de su vestimenta, allí había demasiados desperdicios. Un examen exhaustivo reveló lo que Ashan temía. Había al menos dos suelas de bota del mismo pie: el derecho, y muchos más restos sin identificar. "Al menos dos atacantes" juzgó, "quizá tres. Esto no me gusta".

Volvió al cuartel, a las mazmorra, volviendo a taparse la cara con la capa. Pese a la cobertura estuvo a punto de regurgitar de nuevo al entrar en aquel ambiente tan cargado. Su doble seguía allí parado, esperando, así que decidió sacarle partido. Entre los dos levantaron con cuidado el cuerpo de Zhao, desempalándolo de la reja. Ashan volvió a sentirse mareado al tener en sus manos a su antiguo capitán, empapado en su propia sangre y destrozado. Les llevó un rato, pero consiguieron llevarlo a la camilla de la enfermería.

Ashan tomó un trapo y limpió la cara del pandawa. Cerró los ojos y durante unos segundos pidió a la diosa de Pandala que tomase buena cuenta de él.

No le llevó mucho tiempo confirmar sus sospechas. El pandawa había recibido severos golpes en todo el cuerpo, contusiones, siguiendo el estilo habitual del asesino. Sin embargo, los moratones y partes enrojecidas tenían una forma alargada, no redonda. No había sido un puño lo que las había producido. El sram estaba al borde de los nervios, pues no había sido entrenado para tratar enfermos, mucho menos manipular cadáveres. Haciendo acopio de toda su voluntad dió la vuelta al cuerpo de Zhao, y las conclusiones tomaron forma en su cabeza.

Allí había heridas de arma. No de puños, codos o piernas, sino filos y metralla. Habían atacado a Zhao por la espalda antes de que pudiera defenderse, y después habían intentado imitar al asesino en serie golpeando contínuamente el cadáver, incluso en las partes donde se habían infligido las heridas de arma. Imitadores, unos malditos imitadores. Seguramente confiaban en que la muerte del único forense de la guardia sirviese para que nadie descubriese su engaño. Bastardos...

Envolvió a Zhao en una manta y lo dejó en la camilla. Merecía un entierro digno cuando tuviesen ocasión. Cuando se dió la vuelta, encontró a Mayta en la puerta, entrando en ese momento.

- ¿Te encuentras mejor? - intentó decir, pero su voz apenas era audible. Tenía la boca seca y le faltaba saliba. Carraspeó y se mojó los labios.

- Sí, sí... no puedo creer que haya acabado con Zhao.- su voz apenas sonaba triste, era más bien... vacío, ausencia de emoción.- Estoy cansada de esto, Ash. De todo esto.- confesó.

- Lo sé. No te preocupes, acabaremos con esto, te lo prometo.- dijo, intentando mostrarse seguro.

- No me... - empezó.- Da igual. Dime que sabes cómo encontrar a ese desgraciado.- su tono se endureció paulatinamente.

- No ha sido él.- explicó Ashan.

- ¿Qué? - el tono de sorpresa ahora sí era genuino, la zúrkarak abrió los ojos como platos.

- Imitadores. Han intentado mutilar el cuerpo tanto como lo hacía el asesino... pero las heridas de arma son visibles, y fuera hay restos de varios pares de botas.- dijo el sram.

- ¿Varios pares de botas? ¿Y eso qué...? - frenó de repente y miró hacia el pasillo. Ashan supuso que notó entonces la ausencia de huellas.- Ya, vaya, ya veo. No lo entiendo.

- Necesito sentarme y beber un poco de agua.- pidió Ashan, mirando de reojo al cuerpo inerte del capitán.- Vayamos al gimnasio y hablemos de esto.

Caminaron en silencio hasta el sitio donde Ashan y Skazz habían entrenado unas horas atras. El sram tomó un cojín de plumas que usaban para practicar caídas y amortiguar golpes y se sentó. Mayta le ofreció la jarra con agua.

- Gracias.- bebió un largo trago y permaneció ahí varios segundos con los ojos cerrados.- Atacaron desde detrás, varios individuos armados. Creo que no llegó a haber un combate real. Todo lo demás, el destrozo, la reja rota, el ensartamiento y la mutilación es probablemente post mortem. Intentaban imitar al asesino y tapar su rastro. He de decir que el intento ha sido burdo y patético.

- Varios atacantes... ¿más enemigos? ¿Hay alguna otra pista? - preguntó la zúrkarak.

- El hecho de que Zhao estuviese allí es la pista más relevante.- declaró el sram.- Es imposible que el grupo de asaltantes entrara cuando todos estábamos aquí. Debieron esperar a que el cuartel se vaciara, al llamamiento... la única razón que pudo hacer que Zhao continuase allí es el ex-político del que te hablé, y ya no está.

- Un rescate... dijiste que ese tipo fue el que empezó la primera protesta, ¿no? Pero liberaron a todos los presos, no sólo a él. Aunque, bien pensado, habría sido dejarnos a varios testigos en bandeja.- reflexionó Mayta.

- Exacto. Además, si su intención es iniciar una revuelta, es probable que esos prisioneros estén encantados de cargar contra nosotros.- indicó el sram.- Pero siguen faltando piezas en el rompecabezas. ¿Cómo sabían ellos que iba a haber un llamamiento? ¿Estaban esperando? Es difícil de imaginar. Zhao no se hubiese demorado en acudir a la plaza, era su deber, así que hemos de suponer que atacaron justo después de que el cuartel se vaciase.

- Es decir, lo sabían.- concluyó la zúrkarak.- Pero aún así podrían haber esperado a que Zhao se marchara. No tenían necesidad de enfrentarse a él, mucho menos de mutilarlo después. Por muy crueles que sean los bandidos de esta ciudad, mutilar a dos personas cuando puedes evitarlo no me parece una opción.

- En eso tienes razón, ¿por qué asesinarlo y simular que fue el psicópata de antes?

- Es más, ¿cómo sabían de su existencia? - añadió ella.

- El alborotador lo sabía.- rebatió Ashan.- Fue uno de sus argumentos para agitar a los ciudadanos. Al parecer desconocía los detalles, o su preferencia por los nobles, pero sabía lo que había estado haciendo.

- Ya veo. Pero seguimos sin poder explicar por qué optaron por esa masacre. Podría haber sido un rescate limpio.- Mayta tenía razón, seguían sin encajar las piezas.

Ashan se levantó de su asiento y empezó a deambular por la sala, pensativo. Había algo en todo aquello, algo que estaban dejando de lado, algo importante. Tenían todas las piezas sobre la mesa, esparcidas, algunas formando una figura, pero eran incapaces de montar el puzzle. Tras unos minutos una idea se formó en la mente del sram.

- Y si... ¿Y si el rescate no era el verdadero objetivo? - sugirió. Mayta se mostró sorprendida, confusa.

- ¿Qué quieres decir?

- Que es todo demasiado obvio, demasiado fácil. Han quemado las botas, sí, han evitado dejar huella, pero la imitación del modus operandi del asesino es patética. Es obvio que hubo varios atacantes, resulta obvio pensar que el preso más importante fue el motivo del ataque, que Zhao y el doctor son sólo daños colaterales, pero no tiene sentido.- siguió con aquella vía de pensamiento, parecía viable.- No, el rescate no es el objetivo, sino una distracción. Es lo que quieren que pensemos. ¿Y si el verdadero objetivo era, de hecho, acabar con Zhao?

- Pero, ¿por qué?

- Ellos sabían cuándo y cómo entrar, dónde buscar, quién habría dentro.- prosiguió el sram.- Estaban informados. Piénsalo, concuerda con nuestra teoría del topo en la guardia. El objetivo era Zhao.

- Sigo sin entender por qué Zhao precisamente.- dudó la zúrkarak.

- En efecto, ¿por qué? - volvió a quedarse pensativo unos segundos. "¡Claro!" pensó, y golpeó el puño derecho en la palma izquierda.- Mierda, ¡por supuesto, el combate!

- Ashan, no te sigo...

- Ayer, tras la puesta de sol, Zhao y yo fuimos a buscar al joven sadida que atacaron para interrogarlo y tuvimos un duro enfrentamiento con el asesino.- contó el sram.- Jacinto Pistilo consiguió inmovilizarlo con sus zarzas y el capitán escupió fuego líquido sobre su torso. Acabó quemando prácticamente toda la parte derecha del torso del psicópata.- Ashan se aceleraba por momentos, se giró y caminó un par de metros más mientras continuaba divagando.- Un guarda con medio torso quemado es difícil de ignorar, Zhao debía estar cerca.

"Decidieron eliminarlo, quitarlo de en medio. No tenemos un topo, el asesino forma parte de la guardia. Por eso no podía encargarse el durante el llamamiento si no quería despertar sospechas. No se quiénes son en realidad los atacantes nuevos, pero trabajan con o para él."

- Por los doce, Ash, puede que tengas razón. El escape era un ardid, Zhao pudo haberlo descubierto.- había un ligero temblor en la voz de Mayta.- Pero nos devuelve a la pregunta más básica: quién...

- Quién... - repitió el sram. Su vista estaba fija en un punto en la pared al final de la sala. No tenía ninguna respuesta para esa pregunta. Pese a todos los progresos, seguía sin una sola directriz, sin una sola indicación en la dirección de la persona indicada.

Lanzó un gruñido de frustración y, sin pensarlo, su pierna salió disparada en un movimiento giratorio, impactando en el saco de entrenamiento que había dejado Skazz aquella misma tarde. Estuvo tentado de propinar otro golpe con todas sus fuerzas, pero entonces se detuvo en seco, una idea saliendo a flote desde las profundidades de su mente.

- Hijo de Bwork... - musitó, cuando el esquema tomó forma en su cabeza.

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¡Eso ha sido todo por hoy! Lo siento por hacer el corte justo ahí pues si bien estoy seguro de que muchos ya habéis desvelado parte de la trama prefiero ver cómo desmontáis las teorías antes de confirmar nada.

Tengo ciertos... nervios. Todo el grueso de la historia que pensé está a punto de estallar. Como pasa muchas veces, creé esta historia empezando por el final, un final que en su día me pareció apoteósico, más o menos. Sin embargo, de lo que había en mi cabeza a lo que al final quedará plasmado aquí hay un largo proceso.

Espero saber transmitirlo tan bien como parecía estar en mi imaginación. Vosotros juzgaréis. Estoy impaciente por saber qué os parece, si he sabido transmitir los sentimientos que buscaba o qué ha fallado para llegar a hacerlo. Gracias por leer  


Mensaje modificado por WinterCrow - 31 de Mayo de 2012 22:49:07.
Motivo de la edición : título XD